TEXTO Y FOTOGRAFÍAS: Gregorio Schepeler
Papúa Nueva Guinea es uno de los países menos conocidos del orbe, tanto en términos culturales, antropológicos, turísticos y de infraestructura. Esta extraña situación en el mundo del siglo XXI ha despertado la curiosidad especialmente entre intrépidos viajeros, antropólogos y fotógrafos. Y a estas tierras lejanas, al otro lado del planeta, llegamos María Elena Cáceres, Marisol Carrasco, Claudia Pacheco, Macarena Urzúa, Margarita Wills, Carlos Figueroa y yo.

Desde su capital, Port Moresby, se accede a las Tierras Altas del país en avión, o a través de rudimentarias carreteras. Las Tierras Altas representan la columna vertebral de este país, con una violencia geológica de montañas empinadas, pendientes y bosques, que han llevado al aislamiento de las comunidades: antes rivales tradicionales, hoy más amigables, pero con idiomas, costumbres y tradiciones diversas. Avanzar por estas Tierras Altas rumbo al Festival de Goroka es un continuo descubrimiento, ya que permite recorrer lugares propios de algunas de las más de 800 tribus que existen en este país. Es una constante explosión cultural viva.




Saliendo de Port Moresby hacia la cuenca del Tari -ya entre las montañas- está la tribu de los Huli, con cuerpos pintados con colores, collares elaborados, tocados y pelucas especiales. En senderismos, con dificultad se llega a donde los hechiceros, provistos de figuras protectoras y una especie de altar con calaveras, pintadas por sus antepasados que predicen futuro. En la ciudad de Mount Hagen, sin duda una de las más importantes de la región, está Yamka. En la provincia de Simbu, en la población de Mindima, está la muy famosa tribu de los Esqueletos, los Chimbu. Luego las Mujeres Viudas, los niños iniciados, la tribu Bala y la Moco-Moco.





En este viaje hacia Goroka, visitamos a la tribu de los Asaro con sus caras pintadas y grandes máscaras de arcilla. Y así, deambulando por las Tierras Altas, fuimos visitando diferentes tribus que aparecían en medio de selvas escondidas en plantaciones, en lugares de difícil acceso, con sus adornos, sus bailes o actuaciones, las que los diferencian y varían a simple vista. Es un vocabulario visual, un lenguaje vivo que se entiende cuando explican el sentido profundo de sus ceremonias donde el bien y el mal, junto a sus tradiciones, están presentes. También sus vestimentas -o uso de elementos externos como plumas, conchas o vegetales- les permiten algún grado de camuflaje y sobre todo de identidad. A su vez, algunos grupos, representan un diferente status social, especialmente por el tipo de plumaje que usan en sus tocados.





Tener la posibilidad de llegar a pueblos y tribus diversas (recién descubiertas por el hombre blanco en la década de los años ´50 del siglo anterior) es una experiencia única; como también visitar sus mercados locales, limpios, con productos propios, sin apremio, con la amabilidad que, en general, demuestran estos lejanos lugares que los hacen diferentes a acciones más agresivas de la capital. Así, tras algunos días de caminar intenso llegamos a Goroka, donde se celebra el Sing-Sing o el Festival de Tribus más grande del mundo, que tiene lugar siempre en una fecha cercana al 16 de septiembre, día en que Papúa Guinea conmemora su independencia de Australia. Este 2025 fue muy especial ya que se cumplían 50 años de autonomía.





El objetivo de Papúa Guinea para crear a mediados del siglo pasado este festival fue reducir los enfrentamientos tribales, justamente en la época en que nuevos grupos comenzaban a ser descubiertos. Hoy es un gran evento cultural, social y turístico, donde cada una de las más de 100 tribus participantes muestran con orgullo sus atuendos propios, sus danzas, sus cantos y su presencia frente a autoridades, con el pueblo observando desde las tribunas.





Este encuentro conlleva también un proceso de reivindicación de la forma de vida, costumbres, culturas, idiomas: subsistencia siempre amenazada por la inserción en el mundo actual. El Festival se desarrolla en un recinto cerrado con hierba en el suelo y graderías. Los turistas, con pase VIP, están facultados para ingresar al recinto y deambular entre las tribus, como lo hicimos nosotros.





En forma ordenada, hacen su entrada tribus de todo el país con decoraciones corporales y ancestrales. Dominan los rojos, amarillos, negros y blancos. Usan tocados con plumas de ave del paraíso, picos de pájaros, collares de conchas, colmillos de cerdos y máscaras. Algunas tribus cantan, otras bailan y todas se presentan orgullosas. Nosotros nos sentíamos abrumados por la avalancha de colores, por las sonrisas y por la amabilidad.





Sacamos muchísimas fotografías, pero es imposible transmitir a través de ellas lo que sucede en este lugar. La sinfonía de colores se eleva a los cielos, los cantos se confunden y nosotros caminamos sin rumbo maravillados del espectáculo.













Preciosas fotos y muy coloridas. Tremenda experiencia. Me quedé con ganas de saber cómo se sintieron, si hablaron con los participantes y conocer más cómo viven el resto del año. Será para otro reportaje. Muy buen relato.
¡Alucinante! Gran relato y fotos extraordinarias. Un viaje al colorido y pretérito pasado primitivo descubierto hace tan poco. ¡Qué privilegio!
Algunos de los «cuerpos pintados» me recordaron a la decoración corporal de los Selknam.
¡Muchísimas gracias!
Es realmente fantástico poder vivir, aunque sea un poco a través de ustedes, la maravilla que tuvieron la oportunidad de experimentar tan de cerca en el festival tribal más grande de Papúa Nueva Guinea.
No son solo los colores impresionantes o los atuendos extraordinarios… son las tradiciones, los valores y la identidad que han permanecido arraigados durante generaciones, preservados sin ser completamente arrasados por el modernismo.
En un mundo cada vez más dominado por el materialismo y la prisa, estas culturas nos recuerdan algo esencial. A través de sus cantos, sus danzas, sus costumbres y sus vestimentas, expresan una conexión profunda con la comunidad, la naturaleza y el verdadero sentido de la vida.
Gracias por compartir esa experiencia y permitirnos asomarnos a una realidad tan auténtica e inspiradora.
Me gustó ,mucho este relato .En tan pocas palabras nos da a conocer una realidad tan diferente y la existencia de personas que viven en condiciones increibles..Gracias Gregorio .
Que bueno que hayas compartido esta experiencia Gregorio. Dan ganas de ir ! Un abrazo
Maravillosa experiencia con pueblos tan diferente a nosotros, como se comunicaron con ellos? fueron amables? o les tuvieron miedo ya que sus figuras da miedo o quizás fueron mejores personas. Felicitaciones
Impresionada con el color. La diversidad. La imaginación. Y el ser otro. !!!!me fascinó!!! Gracias por compartirlo y me quedé con gusto a poco !!!!quiero más!!!!!
ABSOLUTAMENTE ESPECTACULAR ESTE SUPER VIAJE EN EL BENDITO PLANETA.
QUE BENDITO VIAJE MAS ATRACTIVO DE EXPERIMENTAR Y NARRAR/COMPARTIR.
Preciosas fotos y excelente experiencia
Como siempre las descripciones y fotografías de Gregorio invitan a la imaginación a que uno también participó en esta expedición .
Increíble viaje. Felicitaciones por el reportaje y también por la valentía de visitar esos pueblos tan desconocidos donde por lo general no se sabe mucho cómo te recibirán, ya que vienes de lo que verdaderamente se podría llamar “del otro mundo” para ellos. Gracias por compartirlo. Muy interesante y las fotografías permiten casi vivir la experiencia de ustedes!!!
Gracias por un bello relato sobre este pueblo que mantiene costumbres antiguas. Muy bellas fotografias que muestran un muy bonito colorido viaje. Este es el segungo reporte que tengo sobre esta Isla y su gente. Intimos amigos que viajan por el mundo y a partes exoticas, estuvieron ahi hace mas de 25 nos, y trajeron fotos y peliculas del lugar.
Espectacular vivencia! Hermosos colores , gran creatividad de sus vestimentas , me imagino sus danzas y cánticos . El arte desde siempre sin intervención de la modernidad ni del desarrollo
Fantásticas fotografías
Un tremendo privilegio
Muchas gracias por compartir y felicitaciones Gregorio !
Maravilla experiencia de viaje, tu relato me hizo viajar a esas dimensiones desconocidas. El color y sus pinturas corporales, sus máscaras y vestimentas, sólo evocan arte y belleza genuina de tribus casi intactas con su rica cultura. Solo admirar tus viajes y aventuras únicas, gracias por compartir tus experiencias, tu cámara, tu sensibilidad de atrapar sus vidas. Un abrazo
Que fotos maravillosas! Atraves de ellas podemos apreciar el orgullo de los participantes y la energia positiva de este lugar. Gracias por darnos a conocer un sitio que la mayoria de las personas no conocen.
Gracias primo, increíble experiencia … me gustó mucho como esta narrado … en tan tan pocas palabras y las fotos dan a conocer unas tribus que uno pensaba que ya no existían … maravillosos colores, tradiciones ….
Como siempre …. muy interesante, eres especial
Que hermosura ver la expresión tan diversas de miradas, culturas, ritos…y la apertura de los viajeros para poner en valor esta bella experiencia. Gracias Greg..hermoso artículo. 💚