BURUNDI | Y su largo camino hacia el turismo

 

NOTA DE LA REDACCIÓN:  La pobreza del África profunda marcó a  Carlos Villas Tomé, ex Director y profesor de Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra en Pamplona (España). No es que haya hambruna, sostiene, pero la realidad está lejos de lo que el turismo nos ofrece cuando vamos a safaris, lugares de naturaleza y centros de capitales.

 

TEXTO: Carlos Villas Tomé – FOTOGRAFÍAS: Carlos Villas y agencias

 

Lo común es que un cirujano español sea «cooperante» en una ONG o en una Sociedad Científica para operar en África o el Sur de Asia. Yo fui a dar clases y para mí fue genial…

Mi experiencia duró 9 cursos académicos y me dejó una huella de por vida. En mi colegio corazonista de Vitoria, España, cada año teníamos proyecciones de diapositivas sobre «Las Misiones» (siempre en África). En ese entonces no me sentí llamado, pero quedé con pena al ver ese mundo al que sólo se mira para intentar sacar provecho de sus recursos naturales y me quedé con un sentimiento de «algún día podría ayudar en algo». Hasta que como médico, a mis 22 años, empecé en 1975 mi formación como especialista en el Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología de la Clínica Universidad de Navarra con la gran figura que era el Profesor José Cañadell. Un buen amigo suyo era del equipo director de Medicus Mundi España, y cuando le pregunté si tenía algo para alguien dispuesto a trabajar en vacaciones donde fuera, me dijo que Medicus Mundi necesitaba gente que fuera por un año o dos… Me quedé pensando, hasta que me enteré sobre Burundi.

 

 

La República de Burundi, ex-colonia belga, está en la región de los Grandes de Lagos en África Oriental, entre Ruanda, República Democrática del Congo y Tanzania, tiene una  superficie de casi 28.000 km2 y unos 13 millones de habitantes. Cuando empecé a ir en 2011, la esperanza de vida media era de 50 años y hoy es de 62. La capital era Bujumbura y ahora es Gitega. La ciudad que les sigue en importancia es Ngozi, con unos 90.000 habitantes. Burundi produce té, café, algodón, azúcar, cerveza y pieles. En este momento ocupa el 5º puesto en el ranking de pobreza por países. Se independizó de Bélgica en 1962 y entre 1993 (con 5,7 millones de habitantes) y 2005 tuvo una guerra civil con 2,2 millones de muertos (38,6% de la población) y 450.000 refugiados en Tanzania. Pensando que sin educación nunca saldrán del pozo económico en el que están, la Diócesis de Ngozi promovió en 1999 -aún en guerra civil- la fundación de la primera Universidad Privada de Burundi. Un día de 2011 su rector, el Abad Apollinaire Bangayimbaga, pidió ayuda y acabó cayendo en la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT), sabiendo que había un Grupo de Cooperación que iba a varios países. Preguntó si alguien podría hacerse cargo de las clases de Traumatología (60 clases para el Aparato Locomotor, mi parte). Claro está, tenía que hablar francés, una de las lenguas oficiales. Le dieron mi nombre. Me contactó y, con ayuda económica de la SECOT, en agosto fui a conocer la realidad del país y en octubre a dar en dos semanas los 60 temas del programa.

 

 

Dar las clases no era un problema mayor. Simplemente debía cambiar los textos de mis imágenes de power point al francés. En mi primer viaje, le pregunté al decano de la Facultad de Medicina sobre las principales causas de muerte. Me respondió entonces: 1º Malaria, 2º parto, 3º infecciones y 4º accidentes. Esto me ayudó a decidir la cantidad de información de cada tema, aunque el rector me insistió en que quería el máximo nivel posible. Aún dando un mayor contenido en lo referente a infecciones y al tratamiento de las lesiones traumáticas -sobre todo con pocos medios- el programa docente y el examen eran los mismos que en la Universidad de Navarra. Por lo que planifique mi curso como la moderna Cirugía Ortopédica y Traumatológíca.

 

 

Mis cinco primeros viajes de avión los pagó la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y me hice independiente para los otros cinco. Pamplona-Bilbao-Bruselas-Bujumbura era la vía más fiable para estar seguro de llegar en domingo. Cualquier fallo por trasbordo significaba perder días… debía llegar y partir en domingo por la disponibilidad de vuelos desde y hacia Bruselas.

 

 

En octubre del mismo 2011 volví. Al llegar, el rector me invitó a un alojamiento muy modesto (a veces se iba la luz y debía estar prevenido: tener siempre cargada la batería del ordenador) en la antigua casa misión de los Padres Blancos, donde me he alojado siempre. La pensión completa diaria era de unos 14.000 pesos chilenos, incluida una cerveza local Primus de 720 cc. No me costó adaptarme. Para mí, que había dormido en el suelo de hierba o rocas, incluso nieve cuando iba a la montaña, esto podía verse casi como un lujo. Además iba a lo que iba.

 

 

La Facultad de Medicina (aún poco desarrollada) y las clases estaban pensadas en la capital (a 2,20 hrs en coche de Ngozi) por la mayor posibilidad de prácticas hospitalarias para los alumnos. Los primeros 5 años se alquilaba el aula de algún colegio que estaba de vacaciones cuando yo iba. Aparte de mi laptop, llevé un proyector regalado por la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y combinaba el apoyo de imagen con  dibujos en la pizarra cuando se iba la luz. Un coche me llevaba y me traía para comer, tardes libres para preparar las clases en francés (cuando había luz), pasear por el centro de la capital y ver dos o tres tiendas, el mercado artesanal e ir a un ciber-café para conectarme a internet, ver mi correo y llamar a casa por Wi-Fi. El Rector me llevó tres veces a tomar una cerveza a la orilla del lago Tanganyika, una de ellas a ver la piedra-monumento que conmemora el encuentro entre Livingstone y Stanley. En general, declinaba las invitaciones a visitar el país porque la gasolina para ellos era carísima.

 

 

En los últimos 4 años la sede a Ngozi se cambió a un nuevo edificio dentro de la Universidad (todo crecía muy despacio). Los pupitres y pizarras de las escuelas alquiladas en las que estuve, eran reconocibles como de mi infancia… Hoy la nueva Facultad de Medicina, construida en Bujumbura a base de donativos, es un estupendo lugar para las clases y ya me encontraron sustituto tras la pandemia: el Jefe de Traumatología del Hospital de Kamenge, el más importante y con compromiso docente.

 

 

 

Así conocí de golpe la pobreza del África Profunda. El suelo de las calles principales de la capital era de tierra rojiza, como se ve todo allí en los pueblos: caminos/carreteras de tierra roja con personas caminando por ambos lados. En Ndawa, el pueblo del Rector Apollinaire, no había ninguna atención médica ni colegio, y sus habitantes debían ir a 7 kms andando para ir a la escuela o al médico. Alguien no médico, parte responsable de una ONG de Madrid que hizo allí una escuela, le impresionó saber que la segunda causa de muerte en Burundi era «el parto» y tocó teclas hasta encontrar una persona en Estados Unidos que le donó financiamiento para construir allí un centro de atención… un lujo. No es que haya hambruna pero nada que ver con lo que el turismo nos ofrece cuando vamos a safaris, lugares de naturaleza y centros de capitales. La mayor parte sigue siendo un camino-carretera de tierra roja con gente que «va a o viene de» algún lugar.

 

 

Finalmente decir que si alguien se interesase por Burundi y la Universidad de Ngozi, mi correo es cvillas@unav.es, y yo facilitaría el contacto con el Rector de la Universidad. Esto porque Burundi significó una experiencia de cooperación que enriqueció y marcó mi vida, uno de los países más pobres de la tierra.

Habilidades

Publicado el

28 agosto, 2025

7 Comentarios

  1. Carmen Denby

    Carmen ,
    A very hard article to digest! But I am glad you decided to publish it.

    It reminds us how extraordinarily fortunate we are .

    What Dr. Villas Tome did by giving his time and knowledge to a country that truly had such a great need is commendable.

    Thanks as always for expanding our knowledge of the world by your tourism adventures but also by expanding it with such a formidable article as this one.

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    • Carlos Villas

      Dear Carmen, thanks a lot for your comment. Although there is a lot of simplicity around this «history» concerning my cooperation, I cannot imagine today people travelling to Burundi as tourists…

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  2. MT Infante

    Un maravilloso recuerdo de las comodidades que tenemos, incluso en las universidades, y la capacidad de transformación mediante la enseñanza y la cooperación. MT

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  3. María Elena Hermosilla

    Es una realidad dura la que retrata el artículo, pero es indispensable conocerla, pues situaciones como la de Burundi están en la raíz postcolonial de problemas muy actuales, como las oleadas migratorias. Si queremos conocer el mundo, necesitamos conocer la historia. Gracias, querida Carmen.

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  4. José Miguel Ossandón

    Excelente experiencia de vida.

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  5. Anamaría Sir de la Fuente

    Impactante tu relato Carlos y te felicito por tú vocación docente en un lugar tan duro y sin comodidades. Las fotos lo dicen todo, realmente sobrecoge saber de Burundi…

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  6. Carmen Balbontín

    Conmovedor. Gracias Carlos, a través de estas líneas nos has mostrado una realidad muchísimo más profunda.

    y, nuevamente, muchas gracias a ti Carmen!

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