NOTA DE LA REDACCIÓN: Lo que hace el amor… Esta periodista de la Universidad Católica -actual consejera del Consejo Nacional de Televisión (CNTV) e integrante del Consejo asesor de Red de Mujeres de Alta Dirección (REDMAD)- ha viajado en estos tres últimos años cuatro veces a Brisbane. ¿La razón? Ir a ver a sus sobrinos que se fueron a vivir allá.
TEXTO: Bernardita del Solar – FOTOGRAFÍAS: Bernardita del Solar y agencias
Brisbane será sede de los Juegos Olímpicos en 2032, pero no hace falta esperar tanto para descubrirla. Si viajas a Australia, lo más común es pensar en Sídney o Melbourne, pero bien vale la pena incluir esta ciudad en el itinerario. Ubicada a más de 1.000 kilómetros al norte de Sídney, Brisbane sorprende con su vitalidad, su clima subtropical y su mezcla vibrante de modernidad y naturaleza. Una de las formas más placenteras de conocer la ciudad es subir a un CityCat, los modernos ferris que recorren el río atravesando los barrios, puentes, parques y zonas históricas de la ciudad. Una de las horas más bonitas para hacer el paseo completo es el atarcecer.






Es la tercera ciudad más grande de Australia y la capital del estado de Queensland. Bañada por las aguas del río Brisbane —conocido cariñosamente como el Brown Snake por su color y forma serpenteante—, ofrece al visitante una experiencia cálida, luminosa y genuinamente australiana. A diferencia del ritmo acelerado de Sídney o la elegancia europea de Melbourne, Brisbane conquista con su ambiente amigable y un clima que regala días soleados durante gran parte del año. Es una ciudad ideal para recorrer a pie, en bicicleta o navegando en los ferris CityCat, que conectan sus barrios a través del río.




Una de las cosas que más me gusta de Brisbane son sus cielos amplios y asombrosamente límpidos, de un azul tan intenso que parece irreal. Bajo esa bóveda radiante, en primavera, surge una de las imágenes más bellas de la ciudad: cientos de jacarandás florecen en todo su esplendor, tiñendo calles, parques y avenidas con su característico violeta, de una ciudad que ofrece momentos de conexión con la naturaleza sin salir del entorno urbano.







A la hora de explorar Brisbane, lo mejor es comenzar por South Bank, el corazón cultural y recreativo de la ciudad. Allí se encuentra Streets Beach, una sorprendente playa artificial de arena blanca en pleno centro urbano, rodeada de jardines tropicales, animados cafés, juegos infantiles y un paseo ribereño que sigue el recorrido del río. Un imperdible en los jardines que rodean la playa es la hermosa pagoda nepalesa de la paz, una de las únicas tres que se encuentran fuera de Nepal. Además, si eres valiente, tienes que subirte a la Brisbane Wheel, la gran rueda junto al río. De día se aprecia la ciudad en todo su esplendor; de noche, los puentes y edificios se iluminan creando una postal inolvidable.




Muy cerca de la rueda, están la Queensland Art Gallery y la Gallery of Modern Art (QAGOMA), dos espacios vibrantes que combinan arte local e internacional en instalaciones modernas y accesibles. No dejes de consultar la agenda cultural: siempre hay algo en cartelera. En mi última visita disfruté de una magnífica puesta en escena de Romeo y Julieta en el Queensland Performing Arts Centre. Y si te gustan los helados, los italianos no tienen nada que envidiar a los “aussies”. Mi recomendación, busca la heladería Messina en ese sector.


El centro de la ciudad —conocido como CBD (Central Business District)— tiene en Queen Street Mall su arteria principal. Es una calle peatonal vibrante, donde conviven tiendas, cafés y edificios históricos. Durante el día, trabajadores y turistas se mezclan entre boutiques y galerías comerciales como Wintergarden, QueensPlaza o Myer Centre; por la tarde, músicos callejeros, artistas y acróbatas convierten el paseo en un espectáculo al aire libre. Myer es una gran tienda de Departamentos al estilo de Falabella que se ha convertido en visita obligada cada vez que voy a la ciudad.






De los muchos parques que tiene, uno de los que más disfruté fue New Farm Park. Llegué en el CityCat, navegando por el río hasta una pequeña terminal rodeada de árboles, y lo primero que me sorprendió fue el aroma de las flores y la tranquilidad del entorno. Familias haciendo picnic o asados, jóvenes con sus perros, músicos bajo la rotonda… todo se siente auténtico y muy local. Al final del paseo, descubrí la Brisbane Powerhouse, una antigua central eléctrica transformada en centro cultural con exposiciones, terrazas y una excelente oferta gastronómica junto al río. Es uno de esos lugares donde se entiende de verdad el ritmo de vida de Brisbane.






Para terminar este breve recorrido, qué mejor que un encuentro íntimo con la fauna australiana en el Lone Pine Koala Sanctuary. Fundado en 1927, es el santuario de koalas más antiguo del mundo. Ubicado a solo 12 kilómetros del centro, ofrece la oportunidad de ver koalas de cerca, aprender sobre su comportamiento e incluso sostener uno en brazos —una experiencia breve pero muy especial—. Uno de los momentos más memorables es cuando entras al gran campo donde los canguros se mueven libremente: puedes caminar entre ellos, alimentarlos y sentarte tranquilamente a observarlos. El santuario también alberga wombats, dingos, equidnas, ornitorrincos, reptiles y aves australianas. Hay charlas educativas, demostraciones de vuelo de aves rapaces y senderos rodeados de vegetación. Lejos de ser un zoológico convencional, Lone Pine tiene un enfoque educativo y de conservación, donde la conexión con los animales ocurre con respeto, calma y cercanía.





Además, Brisbane es una excelente base para explorar el sureste de Queensland: desde aquí se accede fácilmente a las playas de la Gold Coast y la Sunshine Coast. En la ruta, encuentras una serie de parques temáticos como Dreamworld, Movie World, Sea World y Wet’n’Wild, amén del Australia Zoo, que fundó Steve Irwin, el protagonista de la serie de televisión “El cazador de Cocodrilos”. Pero eso ya es material para otro relato de los atractivos del estado de Queenland.
Brisbane es una ciudad que se vive con los cinco sentidos y que deja una huella profunda en quienes la visitan.












Que buena la descripción de
esta bella ciudad. Llevo 54 años acá y no hay mejor lugar para vivir i visitar. Hoy en día vivo en Yaroomba Sunshine Coast. ojalá puedas escribir algún día de esta parte que es el portal del Barrier Reef.
Muy buen relato y muy completo con datos de lugares para visitar. Las fotografías hermosas.
Me encantó! Muy buen artículo y fotos preciosas, me dieron muchas ganas de ir! Gracias!
Bernardita demasiado buen relato. Mil gracias, se lo enviaré a mi hija que está por esos lados, y pronto iré a verla!!!!
Me encanta Brisbane y si , le propondré a BP un artículo sobre golf coast, subshine coast y Playa favorita Noosa
Gracias, Berni, por esta crónica sobre El Discreto Encanto de Brisbane. Siempre me ha fascinado Australia. Espero ir algún día. Amigos míos emigraron hace muchos años y me han contado de sus maravillas. Acabo de ver dos series en Netflix hechas en Australia y me quedé pegado en ellas. Saludos…
Querida Berni, que lindo relato, con mucha información vi enviada por ti, que lo hace real. Y las fotos son hermosas.Te felicito!!! Eres una excelente periodista!!!!
Maravillosa descripción y relato Berni… me hiciste viajar y disfrutar de la inmensa variedad de panoramas y paisajes… gracias de verdad
Querida Bernie, fascinante relato de una desconocida ciudad para mí. Conozco poco de Australia, solo Sidney, pero al leer tu nora dan ganas de partir de inmediato para Brisbane. Qué interesante lo de los santuarios y atractivos no tradicionales que tiene la ciudad . Y el clima, lo máximo!
Un abrazo
Euge
Gracias Bernardita por presentarnos esta bella ciudad.
Vengo llegabdo de Australia , encantado con sus bellezas ,orden y seguridad. Queda corto el relato , aunque lo describe muy bien, pero vivirlo , bien vale la pena el viaje.
Hermoso pais, lo poco y nada que pude conocer en 3 semanas.