NOTA DE LA REDACCION – Iván Rojas es un reconocido comunicador tras las cámaras. Durante más de dos décadas, trabajó en el entretenimiento televisivo en Chile, como productor y director de programas en Canal 13 y Mega. Más tarde, trasladó esa experiencia al mundo de los encuentros y las ideas compartidas, como socio y director ejecutivo de CMC Todovisión (Organizadores Profesionales de Congresos y Eventos), dando forma a numerosos encuentros tanto en el país como en el extranjero de distintos temas y especialidades, consciente que la organización en cada detalle contribuye a construir espacios de conexión, conocimiento y propósito.
TEXTO: Iván Rojas Álvarez – FOTOGRAFIAS: Iván Rojas y agencias
Para mí, Barcelona se abrió como un susurro luminoso junto al mar. Una ciudad que no se recorre: se respira, se deja entrar. Llegué invitado por IBTM, una de las redes y ferias de eventos más importantes a nivel global para la industria MICE (turismo de reuniones, incentivos, congresos) y gran punto de encuentro donde las ideas viajan tanto como las personas, y donde la industria de reuniones y viajes de incentivo encuentra su pulso más vivo. Fue un evento impecable, de encuentros valiosos, de conversaciones que prometen futuros caminos. Pero entre salas y agendas, Barcelona hizo lo suyo: me volvió a conquistar…





Hubo un momento en que el tiempo pareció detenerse, balanceándose suavemente en el agua. Desde el Portal de la Pau, abordé una de las golondrinas y dejé que la ciudad se alejara lentamente, revelando otra cara, más íntima, más serena. El Mediterráneo reflejaba una Barcelona que parecía soñarse a sí misma. Caminé también bajo la mirada eterna de Colón, atravesé Las Ramblas —ese río humano de 1.2 kilómetros— donde cada paso tiene algo de historia y de teatro.


Después, como quien sigue un instinto antiguo, me dejé llevar hasta el Mercado de la Boquería. Allí, entre colores, aromas y voces, almorcé en el Quim de la Boquería unas gambas al ajillo que aún me acompañan en la memoria, junto a un vino blanco compartido con un gran amigo chileno también ex Canal 13 (Pedro Neol). Maravilloso Mercado!




Y entonces , la Sagrada Familia. No hay forma de prepararse para ella. Es una belleza que abruma, que sobrepasa, que obliga a quedarse en silencio. Insoportablemente bella, como si el arte hubiera decidido desafiar toda lógica.mSu interior parece un bosque de piedra donde la luz de los vitrales transforma cada rincón en una obra de arte. Saber que este proyecto comenzó en 1882 y que sigue creciendo hace que la experiencia sea aún más impresionante. Es un lugar que inspira asombro, invita a contemplar cada detalle y refleja de manera extraordinaria el genio de Gaudí.




Y cuando pensé que Barcelona ya me había dado suficiente, la noche trajo el flamenco. Fui invitado al Tablao de Carmen por su dueña, Mimo Agüero, y allí el alma se encendió. La música, el taconeo, la intensidad… todo parecía latir con una verdad profunda. La cena fue un deleite: aceitunas enormes, como nunca había probado, y un vino Nacional 122 extraordinario, que selló la noche con un brindis silencioso a la vida.

Regresé con la certeza de haber vivido algo más que un viaje. Fue un reencuentro con la capacidad de asombro, con la belleza en sus múltiples formas. Barcelona no se despide: se queda, latiendo suave, esperando el regreso.











