TEXTO Y FOTOGRAFÍAS: Bernardita del Solar Vera
Casi 1.000 kilómetros separan Adelaide de Melbourne por la ruta de la costa, un viaje que atraviesa paisajes que parecen pertenecer a varios países distintos: campos ganaderos y viñedos, bosques de eucaliptos, pequeñas localidades marineras, acantilados y el océano abierto de la Great Ocean Road con sus famosos Doce Apóstoles que son la postal turística más típica de Australia.







ADELAIDE, LA PUERTA DE ENTRADA
Partamos por Adelaide, la capital del estado de Australia del Sur, con sus anchas avenidas y hermosos parques, algo común a muchas ciudades australianas que nos hace pensar en una cuidada planificación urbana. Está marcada por la llegada de numerosos inmigrantes desde los distintos confines del planeta. Por lo mismo, para comprender esta historia, nada mejor visitar el Migration Museum. Situado en pleno centro de la ciudad, el museo permite recorrer las distintas oleadas migratorias que fueron transformando Australia. Fotografías, documentos, objetos personales y testimonios cuentan historias de hombres y mujeres que abandonaron sus países buscando una nueva vida en el extremo sur del planeta.







Sin salir a la avenida principal, cruzando por una calle interior, pasamos al South Australian Museum, especialmente interesante por sus colecciones de historia natural y por la extraordinaria relación que establece entre Australia, su fauna y sus pueblos originarios. Nada más entrar al museo, ubicado en la avenida North Terrace, nos recibe un gigantesco esqueleto de ballena que nos invita a recorrer el primer piso, donde nos encontramos con una amplia gama de animales nativos como canguros, koalas, equidnas, wombats, quokkas, ornitorrincos y kookaburras por mencionar algunos, que nos hablan de la singularidad de este continente. En el segundo piso, asombran las manifestaciones artísticas de los pueblos originarios del Pacífico Sur, en especial de islas como las de Papúa Nueva Guinea. Barcos, pinturas, tallas, puntas de flechas y otros artefactos maravillan por su belleza.







Aparte de esos dos interesantes museos hay otro lugar imperdible en Adelaide. Su Zoológico, fundado en 1883, ofrece una gran colección de animales de todo el mundo, pero sin duda, sus estrellas son Wang Wang y Fu Ni, una pareja de osos panda que hacen disfrutar a grandes y chicos. Llegados desde China en diciembre de 2024 son los únicos pandas gigantes que viven actualmente en el hemisferio sur.





Casi en línea recta, por North Terrace, pero unos cuantos kilómetros más adelante, aparece el MOD, otro original museo, que pertenece a la University of South Australia (UniSA), inaugurado en 2018. Se define como un “futuristic museum of discovery”, centrado en la intersección entre ciencia, arte e innovación. Sus exposiciones abordan desde la inteligencia artificial, biotecnología, cambio climático, percepción humana, nuevas formas de vivir, tecnología, espacio, alimentación o incluso cómo será el trabajo dentro de varias décadas, especialmente atractivo para niños de 5 a 15 años. No es un museo en el sentido clásico, al estilo de «aquí están los objetos importantes del pasado«, sino más bien lo que te plantea son preguntas sobre el futuro. Visitarlo es toda una experiencia lúdica, interactiva y entretenida.





Antes de abandonar Adelaide, vale la pena caminar por sus calles, sentarse en alguna terraza y dejar que la ciudad se revele sin apuro. O hacer lo que hacen muchas australianos y turistas: subir al Mount Lofty Summit, situado dentro de Cleland National Park, en las Adelaide Hills para dar una mirada a la ciudad desde las alturas y luego recorrer algunos senderos del Parque hasta las Waterfall Gully, una cascada en medio de las rocas.
Después de este recorrido, la carretera espera. Vamos por la Ocean Drive en un segundo capítulo de esta historia.












Muy interesante. Me interesa saber mas sobre este viaje ya que Australia en uno de los sitios que me encantaria ir.
Es un país fantástico y precioso . A mi
Me encanta . Voy al menos una vez al año porque tengo familia ahi. Y es tan grande que hay muchos lugares que visitar
¡Qué gran país es Australia, Bernardita! Durante mucho tiempo soñé con emigrar hasta allá. Un buen amigo cumplió ese sueño y vivió muchos años en Melbourne. Siempre me escribía para contarme las maravillas de ese enorme y fascinante territorio, y me invitaba a ir a conocerlo. Nunca pude hacerlo, pero ahora lo tengo anotado en mi agenda como un viaje pendiente. Espero algún día poder visitarlo. Gracias, Berni, por compartir tu experiencia. Mientras te leía, pude sentir muchas de las sensaciones que tan bien nos transmitiste.
¡Un abrazo y saludos!
Gracias, una bella relacion de una parte de Australia que tiene muchas y diversas.
Imposible no entusiasmarse y querer visitar y recorrer Australia, Bernie. Y felicitaciones por las fotografías que muestran que no solo eres talentosa como redactora sino también como fotógrafa. Me uno a las palabras de Jorge Díaz, entusiasma tu relato.
Después de leer, me dieron ganas de ir ya! Las fotos están preciosas, Berni (y tengo una favorita). Puedes contar, cuál es la mejor época del año para recorrer Australia, por favor.