Por su tradición, hospitalidad y sofisticación fue una ciudad mexicana que me enamoró.
Desde Santiago de Chile salí a descubrir Los Cabos. Mi ruta con Copa Airlines fue un muy agradable vuelo de 6 horas, haciendo Stop Over en Ciudad de Panamá, Hub de las Américas de esta aerolínea, y luego desde Panamá al Aeropuerto Internacional de San José del Cabo en un nuevamente tranquilo vuelo que duró 5 horas, cruzando América Central y México de este a oeste. La aproximación del vuelo hacia el aeropuerto me permitió observar la gigante extensión del territorio y prácticamente en un monocromático color café entre suelo interminable y montañas. La falta de agua, tierras que no tienen caminos dibujados para observar desde el aire, ni casas, ni animales. Es una bienvenida del destino que luego dará un muy sorprendente giro en 180º hacia una sofisticacion encapsulada en la forma de vida que se logró materializar en la costa oceánica. En seguida, percibo que este destino de la península mexicana de Baja California Sur -ubicada entre el Océano Pacífico y el Mar Cortés- es especialmente atractivo para norteamericanos, en que convergen grupos familiares, amigos, parejas, que imagino vienen con las mismas ansias que yo de descubrir lo que este lugar puede ofrecer. Y al abrirse las puertas, que me permiten salir del aeropuerto hacia el exterior, observo a extranjeros y locales con una energía vibrante de fiesta, improvisada para los que quieren pasarla súper bien con el primer paso en suelo mexicano entre barras de bares. Luego de un largo, pero entretenido viaje, este maravilloso destino nos abre sus puertas para iniciar vacaciones o algún plan personal diferente, con buenos tequilas, cervezas y tacos.



Impregnada de esa energía, yo ansiaba llegar al hotel, el Hilton Cabo Azul, que seleccioné para este viaje. Es ciertamente un destino que se debe recorrer en automóvil. Es extenso. Todo sucede y todo se experimenta mediante un excelente camino costero que conecta todo aproximadamente en 33 kms. Piensen, por un momento, en el camino costero que une Viña del Mar con Zapallar. Pero, en Los Cabos es una hermosa mini carretera junto al mar. De aquí que, tras reservar automóvil, emprendí un recorrido de 17 kms en línea recta para llegar al Mar de Cortés en la costa. Durante ese trayecto, aprecié primero su parte rural a ambos lados de la autopista, donde las calles secundarias son de tierra y, por lo tanto, muy polvorientas. Es interesante: todo el plano de calles y caminos secundarios no tienen asfalto. Son de tierra. Mucho comercio, desde dealers de automóviles hasta restaurantes locales y lavanderías que conviven en esta ausencia de pavimento, con la sola excepción del camino principal por el cual me desplazo. En este recorrido, que me impide imaginar dónde se capturan las imágenes de revistas sobre Los Cabos como destino, comienza a tomar vida -como un show de ilusionistas de Las Vegas- Los Cabos junto al mar y todas sus maravillas por las cuales este destino mexicano es el premium location que es. Ciertamente, a diferencia de los shows de ilusionismo, Los Cabos con su gente, forma de vida residencial, arquitectura cutting edge en hoteles, extensas playas con eternos días de sol, shopping y entertainment, son de verdad.





Aterricé aproximadamente a medio día, y el plan para esa primera noche para mi fue presenciar y disfrutar el Art Walk, actividad principal de los días jueves en San José del Cabo. Su epicentro era Plaza Mijares, donde muchos artistas locales exhiben sus obras. Caminé por las calles adoquinadas del Gallery District que, para el evento, se transforman en peatonales, a fin de poder disfrutar bailes típicos, visitar galerías establecidas con trabajos muy complejos y muy buenas opciones gastronómicas en un espacio del mapa de México Lindo, que nació alrededor de una misión jesuita, fundada en 1730, y que aún conserva un ambiente apreciado por quienes buscan cultura, arte y tranquilidad.







The next day in San José!!!… deseando continuar con la experiencia mexicana y comenzando con el desayuno: chilaquiles, tacos, enfrijolada, queso fundido y jugo de naranja recién exprimido en el restaurante “La Mexicana”, convenientemente ubicado al cruzar la calle del hotel. El desarrollo del día será contenido de mi próximo Bendito Planeta sobre Cabo San Lucas. Pero, retomo el atardecer y noche en San José del Cabo, un evento de calle extraordinario, con una organización y ejecución impecable. Me refiero al International Jazz Festival Weekend, desarrollado en Plaza Los Pescadores, que en su 12ª versión culminó su primera noche con la actuación Chuchito Valdés, nieto de Bebo Valdés (integrante del Buenavista Social Club) e hijo de Chucho Valdés, toda una dinastía musical afrocubana. Aquí Chuchito hizo gala de su enorme talento pianístico y desbordante energía que cautivó a un público que lo aplaudió de pie, yo con ellos, cerca de la 1:00 de la madrugada en plena calle, convertida en jazz gratuito para toda la comunidad y stands de gastronomía mexicana para disfrutar y to go.






Next day? Flora Farms, una experiencia local que me sería irresistible y que me encantó con su propuesta gastronómica farm-to-table (“del campo a la mesa”) y que ya cuenta con menciones Michelin. Enclavado en un oasis en medio del desierto, se transformaría en una experiencia completa de turismo gastronómico, probablemente el proyecto más influyente de San José del Cabo en las últimas dos décadas. Su corazón: el Flora’s Field Kitchen, un restaurante al aire libre rodeado de huertos, árboles frutales, luces colgantes y jardines. Proyecto pionero del movimiento ecológico y gourmet en la región, al que se llega por un camino de tierra rústico y que, de pronto, da paso a este enorme vergel de ambiente relajado con música lounge en vivo. Pedí y disfruté el Gazpazho con tomates del huerto y melón (que estaba entre las selecciones del día), el Farm Toast de queso ricotta y miel habanera, ensalada de Betabel con naranja, queso de cabra cremoso, aderezo cítrico, semillas de calabaza tostadas y albahaca. De plato fuerte “Róbalo a la leña”, cabrilla cocinada lentamente, coliflor, alcaparras, limón y aiolo de hierbas. Para eso, se necesitaba en la mesa la presencia de líquidos, y mi selección fue -entre los Farms Cocktails- el Wild Hibiscus Margarita (hibiscus syrup, lime, cointreau y arette blanco tequila). ¿Piensan que fui capaz de disfrutar de toda esta gastronomía? Si, y ahora yo a régimen…






Dicen que cuando uno viaja y va a un supermercado local, uno se siente del lugar. Y es verdad. Para eso, visite a más que un supermercado tradicional. El City Market Los Cabos, que se inauguró hace solo 6 meses, comprende dos niveles. El primer nivel, alimentos. Y en el segundo, los vinos, licores, fiambrería y quesería de productos importados, además de panadería, repostería y heladería, estos últimos tres de fabricación propia. Es tanta la interacción con alimentos visualmente sabrosos, que City Market pensó en el próximo paso. Para desayunar, almorzar y cenar tienen el restaurante Grissini y dos estaciones con barra: Pintxos y Bar do Mar en el centro mismo del supermercado. Yo me instalé en este último, gozando un clam chowder y luego unos camarones al ajillo con chile mexicano. De postre, entre todos los sabores tentadores, me decidí por el helado de mascarpone con frutos rojos. Este supermercado ultra premium pertenece al grupo La Comer, que opera cuatro cadenas de supermercados: City Market, La Comer, Fresko y Sumesa. Lo menciono porque el modelo de negocios de City Market es sumamente atractivo y se nota que hay mucha planificación, años de experiencia retail y escaso espacio para improvisación. Y referente a experiencia retail a consumidores, sorprendente todo el marketing desarrollado a empaques de diversos productos con elementos del Mundial de Fútbol que comienza en pocos días y cuyo partido inaugural lo juega México.






Las horas transcurren al interior de City Market sin que uno las sienta. Pero, ya es algo tarde y es tiempo de regresar al hotel, directo a sus piscinas. A pocos metros, el océano abierto con olas rompientes. Frente al Hilton Vacation Club Cabo Azul Los Cabos, el mar es visualmente espectacular. El color del agua suele ser azul turquesa, con playas largas y arena clara. Dado que allí confluyen corrientes del Pacífico y del Mar de Cortés generando un fuerte oleaje, muchas playas de la zona hotelera no son consideradas ideales para nadar mar adentro, aunque sí perfectas para caminar kilómetros por la arena, contemplar amaneceres, surfear y observar ballenas en invierno. El sonido del oleaje es constante y poderoso, con aguas tan distintas a las calmadas del Caribe.


Creo haber caminado la octava parte de la extension de playa del hotel. Un tremendo ejercicio en un lugar que invita sin esfuerzo a la reflexión. Pensaba en el terreno árido interminable que veía en el descenso del avión, cual película de «Lawrence de Arabia», pero sin arena. Una flora endémica con variedades de cactus y con árboles de baja altura, llamados totote blanco, y que visualmente parecen esculturas del planeta, subsistiendo por milagro al adaptarse tan bien a la sequía. Y es ahí donde aparece el nuevo extremo de Los Cabos: su exposición al clima en temporada de huracanes, como el Odile que lo afectó dramáticamente hace 12 años.
Tengan certeza que continuaré compartiendo la maravillosa experiencia de Los Cabos. Consideren este destino que es espectacular. Acérquense a Copa Airlines, busquen su momento para viajar y consideren su programa Stop Over en la capital panameña, que permite cargar pilas entre vuelo y vuelo, y disfrutar la belleza de la ciudad y sus alrededores, si es que usted opta por un Stop Over mayor a los dos días. Es que existen destinos a los cuales uno quisiera regresar. Y al pensar en ellos, comienza una conexión muy especial que nuevamente invita a la reflexión, con la gratitud de haberlo conocido. San José del Cabo es este tipo de lugar para mi y se los comparto
En el siguiente Bendito Planeta, continuaré con los 33 kms restantes para llegar a Cabo San Lucas.













Carmencita que maravilla ese viaje!!! Qué envidia!!!
Impresionante. Y acogedor. Gracias por compartir. MT
Fantástico relato de un viaje de ensueño, Carmen! Se me hizo agua la boca mientras leía las degustaciones…. Te felicito, amiga, muy descriptivo, y pude imaginar cada momento vivido por ti.
Qué viaje y lugares memorables!
Que viaje novedoso y entretenido!!!!!! Como para armar un grupo!!!!
Me encanta tu relato Carmencita !! Me sirve mucho para un viaje que estoy planificando ! Es un gran lugar Los Cabos para bucear ! Un abrazo