El atractivo refugio de navegantes, propietarios de yates y embarcaciones internacionales, que en la costa atlántica panameña esperan cruzar hacia el Pacífico por el Canal de Panamá.

 

 

El día que fuimos nos tocó lluvia -y en instantes diluvio- pero nada nos impidió conocer esta bahía a 20 minutos de Colón, una pequeña comunidad orientada al turismo náutico, de poca población local, pero refugio marítimo internacional para navegantes, expatriados y aventureros, quienes aquí efectúan el mantenimiento de sus embarcaciones, preparan el cruce hacia el Pacífico a través del Canal de Panamá o simplemente deciden vivir a bordo, como nos contaba el joven Piero, que provenía de Milán. Porque por muy pequeña que sea esta marina, aquí existe de todo lo que estos soñadores pueden desear: hotel, buen restaurante, lavandería, comida exquisita, piscina para entretenerse y pequeñas tiendas naúticas. Además, con especial atención para mascotas, que perciben de inmediato el buen sabor de su menú.

 

 

Una indicación: para arribar a Shelter Bay, primero se traspasa la barrera de  Fort Sherman, base del Ejército de los Estados Unidos que funcionó desde 1914 hasta la entrega de la Zona del Canal en 1999 (conforme a los Tratados Torrijos-Carter). Durante gran parte de ese período, el fuerte albergó el Jungle Warfare Training Center (centro de entrenamiento en guerra de selva) para soldados estadounidenses y aliados. Hoy está bajo la administración de autoridades panameñas, quienes han impulsado propuestas de desarrollo ecológico, incluyendo proyectos hoteleros y de observación de fauna. Sin embargo, no todos se han concretado, y muchos de los antiguos edificios y fortificaciones están en ruinas.

 

 

Mirar tanto animal pequeño cruzar la ruta era un deleite, lo que nos hacía detener el auto a cada instante. Sin embargo, quien visite Shelter Bay debe tener claro que pasar por Fort Sherman no consiste en observar solo un territorio en abandono. Alrededor hay mucho que ver. Este refugio marítimo, ubicado muy cerca del Parque Nacional San Lorenzo, está rodeado de selva tropical. Es una zona rica en fauna y naturaleza. Un destino con un tipo de turismo específico, propio de los amantes de la navegación que, a quienes le pregunten, no pueden pedir más.