NOTA DE LA REDACCIÓN: Por estudios de posgrado, Irene vivió en Sídney durante seis años. Ella es periodista y autora del libro Chile and Australia: Contemporary Transpacific Connections from the South, publicado por la editorial Palgrave Macmillan,  que examina las afinidades y asimetrías de ambos países, que este año celebran 80 años de relaciones diplomáticas.

 

TEXTO: Irene Strodthoff – FOTOGRAFÍAS: Irene Strodthoff y agencias.

 

Estar en Sídney despierta el apetito por disfrutar. Siempre en la lista de las ciudades más hermosas del planeta, su asombrosa ubicación en la costa australiana se funde en una bahía como dibujada a mano, con cuidados parques e icónicas obras de la ingeniería. De hecho, la actriz y ganadora del Óscar Nicole Kidman, criada en esta ciudad australiana, eligió recientemente cinco lugares clave para vivir sus rincones, dos de los cuales son muy centrales, de fácil acceso y un complemento perfecto entre naturaleza y arte.

 

 

Llegar a esta urbe por tierra y desde el norte transforma nuestros sentidos al divisar el Teatro de la Ópera (Sydney Opera House) que da la bienvenida y se alza junto al monumental puente de arco de acero (Sydney Harbour Bridge), hoy el segundo más grande del mundo en su tipo y que ofrece ascensos para valientes. Desde la Autopista Cahill, que pasa en altura por Circular Quay, logramos una de las imágenes más completas de la bahía y el puente. A ras del agua y con más glamur, el bar de la Ópera nos invita a experimentar vistas fascinantes en medio del bullicio en inglés australiano, que, por los modismos y el acento, se hace difícil de entender.

 

 

Una generosa dosis de glucosa es siempre necesaria para un recorrido a pie. En ello, la popular cadena de helados Gelato Messina es el sitio perfecto para pecar por su calidad y variedad. Como amante irremediable del manjar, un cono con el sabor super dulce de leche emerge como un cremoso e irresistible elixir que nos deja en el paraíso. Ya con la energía suficiente y a pasos del Teatro de la Ópera, recorremos el Jardín Botánico Real (Royal Botanic Garden) en el primer lugar de la lista de sitios favoritos de la actriz Nicole Kidman, criada en Sídney, en un reciente artículo difundido por el New York Times. Con lluvia o sol, en otoño o primavera, este es un espacio privilegiado y gratuito en el corazón de la ciudad. Es un clásico para trotar, caminar y apreciar exóticas flores y centenarios árboles nativos de Australia, como la higuera de la Bahía de Moreton (Ficus macrophylla), que es un espléndido resguardo ante chubascos inesperados.

 

ARTE INNOVADOR

 

A 15 minutos a pie del Jardín Botánico y segunda en la lista de Kidman, la prestigiosa Galería de Arte de Nueva Gales del Sur -con casi un siglo y medio de vida- nos sumerge en parte de sus 155.000 obras artísticas y la mayor colección de Arte Aborigen, famosa por su trabajo con coloridos puntos.

 

 

En 2022 e ignorando el freno que trajo la pandemia, la Galería inauguró el Proyecto Moderno de Sídney (Sydney Modern Project), cuyo diseño fue obra de los arquitectos japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, ganadores del Premio Pritzker, el máximo galardón de esta disciplina que el chileno Alejandro Aravena obtuvo en 2016. Con acceso gratuito, este nuevo espacio vidriado de cinco niveles nos deleita con vistas despejadas a la bahía y luminosos espacios. En un guiño a sus creadores, una llamativa escultura de flores de la artista japonesa Yayoi Kusama, conocida por su arte con lunares, decora una amplia terraza. Cada ángulo divierte y fascina por su creatividad.

 

 

En el interior, una original obra del artista brasileño Ernesto Neto colma el ambiente de aromas. Es una invitación a los sentidos, aunque no para quienes somos alérgicos. Medias suspendidas y en perfecta alineación albergan casi media tonelada de especies, entre ellas cúrcuma, comino, pimienta, clavo de olor, fenogreco y pimentón.

 

 

Desde la Galería de Arte, una sombreada avenida nos conduce hacia el Parque Hyde, donde la fuente de agua Archibaldo y bien mantenidos jardines son un solaz. El parque evoca con nostalgia el tiempo en que estuve en Sídney como estudiante de posgrado, y que hoy, tras seis años de ausencia, luce casi intacto.

 

 

Al frente, el museo de los Cuarteles de Hyde Park (Hyde Park Barracks) emerge renovado. Con dos siglos de vida y declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad, el espacio es una muestra viviente de la Australia colonial, primero por albergar convictos, luego mujeres inmigrantes y finalmente población aborigen. De ser una colonia penal lejana y aislada geográficamente, Sídney es hoy una ciudad balneario que recibe a 3,5 millones de turistas al año. Es un punto de conexión clave para quienes viajan a Asia y ofrece una cómoda frecuencia de vuelos directos con Santiago. Por su diversidad y belleza, es un destino que atrae y asombra, y que siempre invita a volver.