FOTOGRAFÍAS: Gentileza de la Oficina de Turismo de Costa Rica y agencias.

 

Buscando destinos turísticos que visitar, confieso que Costa Rica nunca estuvo entre mis planes. Algo que se prolongó hasta octubre de 2022, cuando en Chile una crisis provocada por el asesinato de un carabinero en la comuna Pedro Aguirre Cerda -en que el Gobierno enfrentaba una intensa presión política- la prensa informaba que la entonces Ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola, se encontraba de vacaciones en Costa Rica. La pregunta que me saltó de inmediato fue: ¿Cuáles eran los atractivos de este país que yo desconocía? ¿Qué tenía de especial que una alta autoridad eligiese pasar allí sus vacaciones? La verdad es que, en su hermosa realidad, Costa Rica ocupaba un lugar muy distinto al que, por lo general, suele percibirse desde Chile. A lo que hoy se agregaba que la Oficina de Turismo de esta nación centroamericana nombraba a Luciana Flores, de Newlink Group, como su encargada y contacto en nuestro país.

 

 

Sin aún no conocerlo, me sumergí en su historia, visualizando a una nación con una influencia enorme. De apenas 5.3 millones de habitantes (menos que la Región Metropolitana de Santiago), tenía a su haber ejemplos admirables. En 1948 abolió su ejército invirtiendo a la vez en educación, salud y protección ambiental, una decisión que convirtió a Costa Rica en un símbolo de estabilidad democrática en América Latina y en uno de los países más seguros y estables de la región. Con cifras sorprendentes. Representa apenas el 0,03 % de la superficie terrestre, pero alberga casi el 5% de toda la biodiversidad del planeta. Más del 25% del territorio nacional corresponde a parques nacionales y reservas naturales, uno de los porcentajes más altos del mundo, figurando como uno de los primeros países en convertir la naturaleza en el eje de su economía turística.

 

 

Mientras muchos destinos apostaron por grandes hoteles frente al mar, Costa Rica se enfocó en observar aves, recorrer bosques lluviosos, caminar sobre puentes colgantes, visitar volcanes activos, hacer rafting, practicar surf. En síntesis: lucir como referencia mundial del ecoturismo. Tal como nos compartía Luciana Flores, “Costa Rica es uno de los pocos países del mundo donde los volcanes no son solo paisaje de fondo, sino el corazón del viaje. Cinco de ellos, Arenal, Poás, Rincón de la Vieja, Irazú y Turrialba, se pueden visitar dentro de parques nacionales, cada uno con una personalidad propia, desde el cráter turquesa del Poás hasta las pailas de barro hirviente del Rincón de la Vieja, pasando por las aguas termales que nacen del Arenal y la cima del Irazú, desde donde en un día despejado se ven los dos océanos”.

 

 

Fue -y este es otro de sus encantos- uno de los primeros países que entendió que no bastaba con tener atractivos. Había que construir un relato coherente. El concepto del «Pura Vida», con que los costarricenses también saludan no es solo un eslogan, sino una identidad nacional y que en la actualidad forma parte de una de las ´marcas país´ más exitosas del mundo, lo que se replica hasta en los mensajes  que uno recibe de su Oficina de Turismo. Se dice que la expresión comenzó a popularizarse en la década de 1950, después de la película mexicana Pura Vida. Sin embargo, fueron los propios costarricenses quienes le dieron un significado nuevo, pudiendo significar «gracias», «cómo estás»,  «no te preocupes», «disfruta el momento»… Palabras que reflejan que la vida merece disfrutarse y que mientras otros destinos venden monumentos de lujo, Costa Rica vende una manera de vivir.

 

 

Con enorme prestigio internacional. El país fue sede de las negociaciones de paz para Centroamérica y ha tenido figuras de influencia mundial. Como Óscar Arias, Premio Nobel de la Paz en 1987, por su papel en la pacificación de Centroamérica. Para europeos y norteamericanos es uno de los destinos naturales comparables -se sostiene en su especialidad- con lugares como las islas Galápagos o algunos parques nacionales africanos. Yo quedo con la sensación de haber descubierto un destino mucho más diverso e influyente de lo que imaginaba, y que si desde Chile optamos por conocerlo, encontraremos historias atractivas que irán mucho más allá de sus playas.