Una visita, realizada hace una semana a este gran símbolo cultural de Chile, que nos instó a profundizar más sobre la historia del arte a nivel mundial.


Creo que el martes pasado fue el día más frío de junio, pero nada nos paralizó. Todo por visitar el principal templo de arte en Chile. El ejemplo lo dio Eduardo Castillo Errázuriz, 26 años profesor de arte e historia en la Municipalidad de Vitacura, quien a pesar de su dolencia en la rodilla fue capaz de sobrepasar todos los dolores y el frío de ese día para guiar a esta veintena de seguidores, ansiosos por saber en qué consistía esta magna obra, declarada Monumento Histórico en 1976. Fue él también quien nos entusiasmó con las curiosidades, anécdotas y leyendas sobre este palacio sin dejar de sorprendernos, hasta que nos despedimos 4 horas después, conscientes de cuánto sol necesitábamos para calentarnos al salir al exterior.

El Rey Pedro I, de Brasil, componiendo el himno de la Independencia – Augusto Bracet, 1922.
Bajo el gobierno del presidente Aníbal Pinto, se concreto la idea de levantar un lugar privilegiado que reuniera las obras de arte dispersas en el país. Como una señal de admiracion europea, el Mandatario nombró como su primer director en 1880 a Giovanni Mochi, pintor florentino que arribó primero a Brasil, traído por el rey Pedro I, “a pesar del desastre que había en nuestro territorio después de la Guerra del Pacífico”, especifica Castillo. Y ahí comenzó a volar nuestra imaginación… Porque Brasil continuaría relacionado a Chile. De hecho, la estatua de Rebeca Matte, “Unidos en la gloria y en la muerte” -que luce en el frontis del Museo- es un vaciado. La original fue encargada por el gobierno de Chile como regalo diplomático al conmemorarse el Centenario de la Independencia de Brasil. En tanto, tras la muerte de Rebeca Matte, en 1929 su marido, Pedro Íñiguez, encargó una réplica, realizada por el escultor francés Carlos Vignali, que fue instalada en 1930 frente al Museo, que es la que millones de chilenos conocen hoy.

Según los criterios académicos vigentes, a lo largo de los años fueron cambiando las tendencias sobre lo que se consideraba arte en nuestro país. Hubo períodos en que también se produjeron errores lamentables. Una de estas ironías, recordó Eduardo Castillo, tuvo que ver con el escultor francés Auguste Rodin, quien a fines de la década de 1880 regaló a Chile una maqueta que representaba a Benjamín Vicuña Mackenna tras su fallecimiento. El proyecto nunca se concretó y la maqueta original desapareció. Actualmente solo se conserva una fotografía de la maqueta, realizada sobre seda.


Juan Francisco Gonzalez y «Los últimos momentos de José Miguel Carrera (1873/1877).
Castillo es claro: «Nosotros éramos bastante tradicionales, mirando siempre el resguardo». Como fue la incomprensión vivida respecto a Juan Francisco González -reconocido hoy como uno de los 4 grandes maestros de la pintura chilena- «quien no fue invitado a participar en el concurso de 1910 para el Centenario. Los impresionistas estuvieron 30 años exhibiendo en salones alternativos porque, en el principal, no se permitía. ¿Cuánto tiempo demoró la mujer en incorporarse a las colecciones del museo?¿Alguien recuerda el nombre de quien pintó el cuadro de María Antonieta en Francia? Porque fue una mujer»…
Con historias aún por develar, aquí algunas obras del Museo que nos fascinaron.












«Lección de geografia«, de Alfredo Valenzuela Puelma, 1883 – «El dolor de Maria-Magdalena«, de Jules Lefvebre, 1910 – «La carta», de Pedro Lira, 1885/1890 – «La Lectura«, de Cosme San Martín Lagunas, 1879 – «Los huérfanos», de Julio Fossa Calderon, 1912 – «Tentación de San Antonio», de Claudio Bravo, 1984 – «Vigías», de Marta Colvin, 1973 – «Crudo invierno«, de Rebeca Matte, 1913 – «El sistema digestivo de la vaca», de Samy Benmayor, 1992 – «La ajeneidad», de Roberto Matta, 1961 – «Paisaje», de Raymond Monvoisin, 1964 – «Palacio viejo de Ávila», de José Blackhouse, 1917 – «Retrato doble», de Cecilia Vicuña, 1971.


Nuestro agradecimiento a Javiera Ossa, representante de la Corporación Cultural de Vitacura -entidad que organizó la visita- por su disposición a acompañarnos, a pesar del intenso frío de esa mañana. Como también a Marcela Moreno y Edmundo Bravo, de VitaMayor Las Tranqueras, quienes este 1 de julio abren las inscripciones para la próxima actividad cultural a realizarse: el Museo del Carmen de Maipú. Como dijo Eduardo Castillo: «Una joya que resume la historia de Chile, ubicada debajo del templo de este museo y que nadie conoce» .












Que bien! Felicitaciones! Honrando nuestro gran Museo de Bellas Artes! Gracias.
Yo resido en Valparaiso y voy cada ciertos tiempos a visitarlo, como además el Museo PreColombino. Y me regreso, dulcemente alegre y contenta!!
Que preciosa iniciativa, por favor generar vínculos entre entidades culturales. Nuestro Museo de Bellas Artes de Valparaiso: «Palacio Baburizza; sin odiosas comparaciones, también, es muy hermoso y muy bien curado y cuidado.
Gracias, señora Carmen. Comparta mi opinión a los generosos organizadores de esta feliz iniciativa. Y reitero «fortalezcamos vínculos horizontales» entre entidades culturales de este nivel.
Atentamente,
María Eugenia Avilés Amigo