Un lujo de Wellness y Spa sobre el cráter de un volcán extinto se levanta como uno de los proyectos hoteleros y de bienestar más ambiciosos de Panamá.

 

 

Jamás imaginé que 4 años después de haber presenciado en Ciudad de Panamá la inauguración del Hotel La Compañía -obra histórica y hoy un museo en lo que fueron las ruinas del Convento de los Jesuitas en la Colonia- vería replicada una versión del mismo Hotel La Compañía, creada por su mismo autor: Chris Lenz, un canadiense de origen mexicano, que triunfó en la vida de los restaurantes de Hong Kong. Sin embargo, esta vez, el empresario concretó su idea utilizando un estilo de arte y bienestar inserto en las montañas del alejado Valle de Antón. Porque, aunque no lo hubiéramos previsto, el santuario es de difícil acceso, en algunos trechos el camino es de tierra, uno cree que jamás llegará a destino… hasta que de repente aparece este lujo de Wellness y Spa que transforma a El Valle en un destino de wellness y lujo de alto nivel en Centroamérica.

 

 

Asociado a la línea de hoteles de lujo de Hyatt Unbound Collection, grupo de 34 hoteles únicos a nivel mundial, el proyecto de Chris Lenz apostó por un enfoque turístico audaz, haciendo suyo un spa temático y un jardín de esculturas, todas obtenidas de sus viajes efectuados alrededor del mundo. Sin más, se inspiró en los retiros de Toscana, mezclando naturaleza, arte y objetos de sanación para crear un santuario -un verdadero establecimiento hotelero de wellness y mindfulness– con 70 habitaciones y suites con balcones y terrazas, distribuidas en cuatro alas, con vista a las montañas y al jardín. Paseándonos por los alrededores, nos impresionaba toparnos minuto a minuto con parte de sus 200 esculturas, como si el autor quisiera jugar con sus huéspedes al mismo tiempo.

 

 

A pesar que el día en que yo estuve en el Elysium -su Spa de última generación- se cortó brevemente la luz, me impresionaría conocer los baños romanos en su subterráneo, un concepto inspirado en antiguas termas romanas, mezcladas con materiales locales como piedra volcánica, madera y mármol, baños de vapor estilo hammam, cámaras de sal del Himalaya, tratamientos con cacao panameño, café Geisha y vino, terrazas con vista hacia La India Dormida y el bosque nuboso, rituales sensoriales con aromaterapia y cuencos tibetanos. Un escenario al que posteriormente seguía la posibilidad de disfrutar de su piscina con agua salada, terraza y solárium.

 

 

Parte de la exclusiva colección The Unbound Collection by Hyatt, el hotel tiene además un distintivo propio. Ofrece tres conceptos gastronómicos diferentes en que la cocina de cada uno de sus restaurantes refleja su propia inspiración. Así en uno primará el arte culinario relativo a FUEGO, en otro a TIERRA, y por último TIEMPO, considerado el arte de viajar. En definitiva, un proyecto que incluye turismo de bienestar, arte contemporáneo, arquitectura de lujo y naturaleza panameña.

 

 

Todo, en el idílico Valle de Antón…