ARTE PROTAGONICO | En alta mar

Es un hecho que a cualquier otro crucero que yo suba a futuro, lo miraré en forma distinta. Todo después de haber sido testigo del inusual despliegue de obras de arte -durante los 7 días de navegación que vivimos a bordo del Apex de Celebrity Cruises– y de apreciar el diseño completo al que el buque fue sometido por arquitectos y diseñadores, donde recalar a tierra se convertió casi en un tema menor.

 

 

Es que en los 18 pisos del crucero había arte por todas partes. De proa a popa, hubo secciones específicas en que las obras se renovaban durante la noche, y a la mañana siguiente aparecía otra galería distinta con cuadros, óleos, acrílicos, fotografías y esculturas diferentes, unas de metales y otras de materiales que ni siquiera adivinábamos. Una parte, con piezas ya existentes. Otras, preparadas especialmente para Celebrity Cruises que ya llevaban insertas el sticker de “Vendido”.

 

 

Y fueron aquí profesionales de renombre quienes se esmeraron en presentar una producción sorprendente hasta en los más mínimos detalles. Kelly Hoppen, diseñadora de interiores británica, hizo realidad el enorme y modernisimo Spa, equilibrando la fascinación de viajar con el confort de un espacio personal de lujo. La arquitecto española Patricia Urquiola, premiada con obras que hoy están en los principales museos del mundo, incursionó tanto en el Cyprus -ese atractivo restaurante de comida mediterránea- como en el Eden, el sector de bar y música en vivo que por las noches atraía como imán a los viajeros. La impactante Grand Plaza, donde la música era el centro de shows excepcionales, fue de Patrick Jouin y Sanjit Mankum, junto a un equipo de 40 diseñadores que incorporó lo último en tecnología. En tanto Tom Wright, conocido por sus creaciones en Dubai, tuvo a cargo los espacios públicos y la famosa Magic Carpet, ese restaurante/ascensor exterior de color naranja (factible de transitar por fuera entre los 18 pisos del Apex) para disfrutar el paisaje.

 

 

Junto a nosotros Judith Arango, diseñadora panameña, quien en tantas ocasiones me abrió los ojos. Su opinión: “El Apex tuvo un muy buen layout que hizo posible diferentes nichos para distintos pasajeros. La muestra más palpable fue que uno pudo estar ahí 7 días y jamás encontrarse con alguien que por casualidad conoció al subir. No se forzó ningún estilo o período específico. Todo tuvo buenos acabados y una admirable selección de materiales. Un ejemplo es la escalera -alrededor de la cual estaban los restaurantes- en sí una pieza preciosa, donde siempre predominó un concepto de diseño sofisticado, hermoso y bien logrado”.

 

 

La disposición de las habitaciones hizo otra diferencia. Ventanales de piso a cielo abrían todo el espacio tan pronto uno ingresaba al cuarto. El detalle de ubicar la cama al final, y no al comienzo como se estila en los hoteles, fue calificada de genial. Es que el solo ventanal ya constituía un cuadro extra. Incluso cuando el crucero pudo atracar en dos de las cuatro ciudades que visitamos, nos fue posible observar además la vida de su población local. En cuanto a detalles, se aprovechó hasta la última esquina. Junto al  closet, los muebles tenían recovecos, cajones, secciones que no se notaban. Estaban tan bien hechos, que uno juraba que era una unidad.

 

 

Entre tanto espacio sorprendente, hubo uno muy especial: un pasillo sensorial en curva, por el que uno transitaba al desplazarse entre los dos extremos del barco. La escultura central simulaba espuma de mar, y si uno se detenía sin hablar, podía escuchar su música propia… En todo caso, no es que en este crucero hayamos vivido puro arte. Un programa de entretención diaria -por escrito- que recibíamos todas las mañanas en la puerta de cada habitación, fue nuestro guía a la diversión sin fin.

 

 

Ya en tierra, uno siente que todavía sigue navegando. Fue Judith quien me resumió esa sensación de ensueño: “Cuando me despierto, no sé donde estoy.  Me acostumbré a cenar cada noche en un restaurante nuevo. Añoro las bandejas de croissants y las actividades en que participar. Como sus espectáculos, donde ir a bailar, que si la noche Abba, que si la noche Disco, que si el Silent Disco con los heaphones. Ahora me pregunto qué hago con mi vida… ¡Me faltan los musicales, los actos, los shows…!”

Habilidades

Publicado el

31 enero, 2023

1 Comentario

  1. Mónica Barrientos Estrada

    Carmencita, hermoso recuento de tu viaje en Apex de Celebrity Cruises. Parece que estoy recorriendo junto a ti, viendo todo el arte descrito, con sus dependencias, la descripción de los restoranes, las fotografías de esas hermosas lámparas. Muy bello todo. Un sueño hecho realidad.

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