EL FRENAZO HOTELERO | En pandemia

Propietario del hotel boutique Appelgren House, en Puerto Natales, Heliodoro Hoces de la Guardia ejemplifica el golpe que experimentó la actividad hotelera al enfrentarse al coronavirus. Como protagonista, aquí su experiencia desde el desequilibrante momento en que el Covid-19 comenzó a hacer de las suyas.

 

TEXTO Y FOTOGRAFIAS: Heliodoro Hoces de la Guardia

 

 

Este virus nos tomó de sorpresa. A fines del 2019 se hablaba del covid chino como algo muy remoto. Se sabía poco, salvo en los círculos especializados. E inconscientes de esta realidad, decidimos con mi señora, Luz Barrios, viajar a Estados Unidos por 10 días a principios de marzo del 2020, en lo que esperábamos sería una grata visita con amigos de Scottsdale, en Arizona. Si bien nuestros primeros días fueron tranquilos, de súbito la inquietud colectiva desabasteció supermercados, quedaron góndolas vacías, desapareció hasta el papel higiénico y el susto gatilló su efecto. A partir de ese instante, nuestro viaje ya no fue placentero. Las líneas aéreas cancelaron vuelos y la desinformación fue un caos. Finalmente logramos abordar el último vuelo de LATAM desde Los Angeles directo a Santiago. Aún recuerdo lo aterrador que fue ver vacío este aeropuerto, uno de los de mayor movimiento en el mundo, creyendo que lo habían cerrado.

 

 

 

En Santiago continuó una seguidilla de cuarentenas. Primero, 15 días totalmente aislados. Luego, imposibilitados de  trasladarnos a nuestro hotel en Puerto Natales porque Punta Arenas, nuestra entrada a la Patagonia, estaba bajo otra cuarentena estricta. Solo regresamos a casa a mediados de mayo, debiendo adaptarnos a encierros inevitables y acostumbrándonos a salir una vez cada dos semanas para proveernos de mercadería. Y es que esta región del fin del mundo, tan bendecida por su naturaleza y acreedora de un verdadero boom en su incremento turístico, nos tuvo meses sin visitantes. Probablemente yo resulté más golpeado que mi esposa, quien pudo seguir desarrollando sus actividades profesionales en forma virtual. En cambio, yo dependia de la actividad hotelera. Con ansiedad, llegué a sentirme perdido en el tiempo. Todos los días se tornaron iguales y los fines de semana no revistieron ningún cambio.

 

 

 

Si, agradezco el hermoso entorno donde vivimos. Nuestro hotel boutique Appelgren House, en Puerto Natales, está muy bién ubicado . Sus espacios comunes y habitaciones cuentan con una magnífica vista hacia ese escenario natural que pareciera prolongarse sin fin. El mar que se plasma con las cadenas montañosas, sus glaciares y su abundante vida silvestre -cuya variedad y cantidad de aves hacen de este lugar un escenario inolvidable- nos ha ayudado a sobrellevar todas las limitaciones provocadas por esta crisis sanitaria. Han sido también meses de mucha lectura y escritura, lo que me gusta mucho. Escribo rigurosamente todos los días. Otra tabla de salvación han sido los rompecabezas. Nos hemos provisto de docenas de puzzles, todos de mil piezas, los que una vez terminados, los enmarcamos y regalamos. Hoy ya es posible visualizar un escenario más optimista. La vacunación masiva de la población, que ayudará a controlar esta pandemia, mejorará la parte económica de tantos alicaídos sectores productivos.

 

 

La pandemia, en definitiva, nos ha cambiado la forma de ver la vida. Nos ha hecho recapacitar sobre aquellos valores que son trascendentes en nuestra existencia. Con mi señora, hemos tenido la fortuna de haber recorrido el mundo entero. Y si bien con la aparición del virus todos nuestros proyectos se vieron postergados, no hemos resentido esa pérdida. Nos sorprende que la compensación llegó con la posibilidad de compartir más tiempo juntos. Por lo tanto, si es que los proyectos que nos quedaron pendientes jamás puedan concretarse, nos quedan los recuerdos de todos aquellos extensos recorridos que se dieron gracias a la curiosidad de ambos.

 

Habilidades

Publicado el

19 abril, 2021

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