EL EMBRUJO DE TIERRA DEL FUEGO | O Diario de una “pasajera”

La periodista y escritora Patricia Štambuk –que acaba de publicar “1520. Cuentos del Estrecho de Magallanes”– recorre como pájaro sin plan de vuelo una de las islas más renombradas del planeta, la Tierra del Fuego.

 

Texto y fotografías: Patricia Štambuk

 

Yo escribía memorias, libros que salían de la realidad, no de la ficción. Pero, un día me dije: si tengo que escribir una novela histórica, tendrá como escenario la Tierra del Fuego. Conocía la vida de las estancias fueguinas, el ruido de sus molinos de viento y sobre todo esa fuerte sensación de permanente aventura que sientes en la soledad de sus caminos de ripio, mientras el viento peina los coirones y el cielo se te viene encima. Pero había que refrescar la memoria y verla con ojos del nuevo siglo.

 

 

Conseguí un 4X4, crucé el Estrecho de Magallanes desde Punta Arenas a Porvenir en un ferry, y mientras saltaban las toninas en esas aguas de humor cambiante, recordé el certificado que les daba a mis amigos extranjeros como miembros de La Orden del Gran Canoero por haber hecho la travesía. Habían tenido, además, el privilegio de pisar la mítica isla que fue el reino de los selknam, un pueblo de nómades terrestres milenarios tan austero en lo material como sorprendente en su mundo espiritual, a quienes los primeros y desalmados colonizadores abatieron sin compasión en pocas décadas.

 

 

Hubo un tiempo en que casi todos los habitantes de Porvenir provenían de Dalmacia. Es una ciudad silenciosa hasta el misterio, que me resulta fascinante, empezando por las centollas frescas y los pejerreyes del Club Croata, pero es hora de salir del pueblo y elegir entre la planicie petrolera del norte o la excitante ruta del sur. Tu norte es el sur, me dije, aunque no pude evitar subir primero al cordón Baquedano -situado a unos  20 kilómetros-, donde cientos de pirquineros del oro trabajaban a la intemperie con un clima glacial. Mientras camino por esas serranías con Osvaldo Culguán, voy recordando a Popper, el rumano (1886), patrón de mineros y asesino de indios, y a los esforzados hermanos croatas  que visité en 1978 en esos lomajes, en su modesta casucha de tablas.

 

 

Al retomar la ruta de ripio rumbo al sur, reaparecen como por milagro viejas amistades que me reciben con calidez y cariño;  y hasta el administrador de Caleta Josefina me sorprende y me saluda con mi nombre. Años de radio y televisión, me digo. Esa gran estancia era uno de mis objetivos en esta travesía. Recorro su galpón de esquila, el mayor de la isla, y vuelve a mi memoria el olor a lanolina y estiércol de otros corrales. El premio final es la casa patronal con sus siete chimeneas, que conocí hace algunos años en ruinas y hoy es el más acogedor hotel de estancia british lifestyle en medio de la nada. Un desolado cementerio de los ingleses, en una pequeña colina, me cuenta por medio de sus lápidas la dura historia de asesinatos, muertes tempranas y naufragios en el Estrecho de Magallanes, mientras el viento silba entre los mármoles. De los selknam no hay huellas visibles.

 

 

La siguiente estación es el río Marassi, hito de la ocupación humana en la isla, que aloja en su desembocadura a los más refinados visitantes: una colonia de pingüinos rey  que se han tomado esos bordes del Estrecho de Magallanes hasta quién sabe cuándo. La bencina se agota. Fotografío la enorme draga de acero de la fallida industrialización de la minería del oro, una rara escultura, y llego por fin al aserradero Russfin. El paisaje que provee la madera es uno de los más  hermosos bosques de la Patagonia. Las lengas en otoño son un espectáculo inigualable, con sus tonos rojizos y anaranjados, en la despedida anual de sus pequeñas hojas dentadas. Es el refugio final de guanacos asustadizos que pastan por aquí y por allá, pero que también pueden morir atrapados en los cercos. En Russfin cargo combustible, consigo alojamiento y disfruto un delicioso asado de cordero con alegres extranjeros que jamás volveré a encontrar.

 

 

Hasta aquí, ni un vehículo en 190 kilómetros. Han ido apareciendo a mi paso los cascos ordenados de las estancias, con sus casas, cercos y tranqueras bien pintados, algún caballo y quizás un peón agauchado, saliendo del galpón con unos cueros de oveja. Cameron es la más poblada de todas, en la costa sur de la gran Bahía Inútil. Fotografío el lago Blanco, la casa patrimonial de la estancia Vicuña y los suelos arrasados e inundados por los castores, esos laboriosos e indeseados ingenieros foráneos que veré colgados al día siguiente en un galpón de la estancia de Germán Genkowski.

 

 

Voy entrando en los albores de la cordillera Darwin y una suave nevada blanquea los cerros. El lodge de Lago Deseado hace olvidar los problemas de este mundo, y a poco andar veo por primera vez desde territorio chileno nuestra porción del gran lago Fagnano, llamado Kami por los selknam. Una barrera del Cuerpo Militar del Trabajo, CMT, marca el final de mi aventura. Resuelvo postergar el cruce del río Azopardo -emisario del lago- para cuando se abra el camino hasta el canal Beagle. Por ahora quiero pasar una tarde bien conversada en la estancia y refugio de Germán Genkowsky, el último pionero de la Tierra del Fuego.

 

Habilidades

Publicado el

21 junio, 2020

32 Comentarios

  1. Barbara Mayer

    Maravilloso viaje! Felicitaciones a la viajera y a la editora!

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    • Patricia Stambuk

      Gracias Bárbara, en realidad fue tan inolvidable como el más lejano de mis viajes.

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    • Marta Pacheco

      Precioso recorrido. Me recordó el viaje que hice a ver los pinguinos rey. La publicacion ¿está en papel o sólo en la red? Porque me gustatís adquirirla si está a la venta.

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  2. ana maria ibarra

    Donde puedo comprar este libro?

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    • Patricia Stambuk

      Hola Ana María. Fue publicado por Editorial Pehuén y la Universidad de Magallanes. Pehuén está vendiendo por internet.

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  3. Clarita Rivas

    Mil gracias por mostrarnos el mundo cuando ya no estamos en edad de viajar!

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  4. Ricardo Edwards Braun

    Gran reportaje acompañado de lindas fotografias

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    • Patricia Stambuk

      Tierra del Fuego tiene magia. Y el silencioso Porvenir es la puerta de entrada. Gracias por tu comentario.

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    • Patricia Stambuk M

      Gracias, Ricardo, disfruté ese viaje y espero repetirlo.

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  5. Matias Vieira

    Maravilloso relato, Patricia, lo mismo las imágenes.
    Un buen repaso por ese otro mundo que es Tierra del Fuego, con tanta diversidad de paisajes y rincones, esa inmensidad de de lejanías y ese cielo «que se te viene encima», como tan bien lo describes.

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    • Patricia Stambuk

      Muchas gracias, Matías, sé bien que eres otro enamorado de nuestros paisajes australes. La isla Tierra del Fuego tiene un magnetismo especial para mí, que padezco de “islitis”. Brač, Navarino, Rapa Nui, Tierra del Fuego, Chiloé o Magallanes, que es una gran isla.

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  6. Carmen Schmitt

    De: Eliana Burkhalter, desde Maryland.

    Querida amiga,
    Qué maravilla de fotos. Nunca había visto pingüinos tan “colorful”. Tenemos un país muy hermoso y que muy pocos chilenos conocemos. Estos reportajes abren el camino para visitar el sur del país.
    Mil gracias, Carmencita, por mantenerme conectada a mis raíces, por muy lejos que esté.

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  7. Mabel Briceño

    Fabuloso reportaje. Lo lei con mucha emocion ya que las dos veces que he estado alla recientemente, tuve que trabajar intensamente y no pude hacer ese recorrido que era mi intencion. Cuando estuvimos en Porvenir nos alojamos en la Hosteria Yendegaya, muy linda.
    Cuando vuelva a la inaguracion del cine de Cerro Sombrero me voya programar para que este recorrido sea nuestra guia
    Felicitaciones y gracias a Patricia y a Carmen

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    • Patricia Stambuk

      Tierra del Fuego tiene magia. Y el silencioso Porvenir es la puerta de entrada. Gracias por tu comentario.

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    • Patricia Stambuk M

      Mabel, es una isla que fascina, a mí al menos. Otoño en Vicuña es un poema vegetal. Ha sido una gran alegría la restauración del cine de Cerro Sombrero.

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  8. DIÓGENES CHECO

    EVIDENTEMENTE, ES UN BUEN REPORTAJE. SOY DE REPÚBLICA DOMINICANA, EN EL CARIBE, PERO SIEMPRE ME HA GUSTADO LEER TODO LO QUE SE ESCRIBE SOBRE CHILE, INCLUSO ESTUVE EN SANTIAGO, VIÑA DEL MAR Y VALPARAÍSO EN EL 2010. AHORA DESEO VOLVER, PERO ESTA VEZ ACOMPAÑADO DE MI ESPOSA.

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    • Patricia Stambuk

      Diógenes, en Chile hay tres hitos para el viajero: el desierto de Atacama, Rapa Nui/Isla de Pascua y Magallanes. Únicos en el mundo. Para tu próximo viaje.

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  9. Mario Alfaro

    Felicitaciones, muy lindas las fotos y el texto, me llenó de recuerdos, hice el trayecto hace varios años, con entrañables amigos, entramos por Cerro Sombrero, cruce hasta Cameron, Villa Huemules, alojados en Russfin, lagos Deseado y Fagnano, hasta Caleta María «fin del camino»; el retorno por Porvenir. Esperamos volver.

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  10. Maria Teresa

    Patricia:
    tan lejos y tan cerca que me siento al leer tus descripciones llenas de color y olor a esas tierras y aguas maravillosas.
    María Teresa

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    • Patricia Stambuk

      Querida María Teresa, recuerdo cuando una vez, en medio de un ventarrón puntarenense, me preguntaste ¿Patricia, ¿cómo hacen acá las mujeres para andar peinadas? Debí responderte: No nos miramos al espejo. ¡Qué grato leer tus líneas!

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  11. manuel cardenas

    Hermoso paisaje que deja helado.

    Felicitaciones a esas dos bravas y hermosas mujeres que hicieron posible conocer mas de este Chile tan desconocido.

    Saludos

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    • Patricia Stambuk

      Gracias, Manuel. Es nuestro tan diverso Chile.

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  12. Rodolfo Cárdenas

    Excelente relato de la travesía de la indómita isla de tierra del Fuego, y que mejor título… muchas gracias por relatar mi bella tierra

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    • Patricia Stambuk

      Es adictiva, Rodolfo. Un encuentro solitario con la naturaleza

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  13. Karla Frauenberg

    ¡Gracias Patricia!!, qué bien descrito el maravilloso paisaje y la increíble experiencia de visitar Tierra del Fuego.
    Lo vivimos intensamente en nuestro Motorhome con un grupo de amigos el 2010.

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    • Patricia Stambuk M

      Me encantaría hacerlo en motor home. Tuve dos y anduvimos tres meses recorriendo América pero hace muchos años

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  14. GLADYS MILIC

    Gracias Patricia por incluirme en tan hermoso reportaje de este aislado y lejano lugar. Quien más feliz estará cuando le lleve el libro es Don Osvaldo Curguán. Él es tu admirador desde cuando trabajabas en la Radio. Esto es solo una muestra de lo que acá tenemos, si algún día te animas a venir nuevamente, cuenta conmigo.

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    • Patricia Stambuk

      Querida Gladys, encontrarte en la barcaza fue el primer milagro de ese viaje. Tu vehículo estaba justo al lado del nuestro.No sabíamos dónde íbamos a alojar y tu estancia fue la primera parada. Después llegamos a la estancia de tu hermana Irene y así seguimos improvisando. Invitación aceptada.

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  15. Diego Schmitt

    Muy buen artículo y muy buenas fotos. Ese asado de cordero se ve delicioso. A pesar de como se describe el frío, no parece que se note en los paisajes que se ven muy despejados y con una flora impresionante.

    Recuerdo que una vez fui a Tierra del Fuego y una noche la luna estaba tan grande que uno sentía que la podía tocar y que iluminaba todo el lugar.

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    • Patricia Stambuk

      Es un asado en «chulengo», así se llama ese tipo de parrilla con caño. Para el frío, lo mejor es decir «no hace fríó. Y ya esta». Esa vez nos tocó buen tiempo, aunque no nos libramos de la primera nevada. Este año se han congelado lagunas, ríos y hasta la orilla del mar en el Beagle.

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  16. Juan Rada

    Muy grato de saber de ti y más aún de los territorios de Magallanes.

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