TEXTO Y FOTOGRAFÍAS: Cristián Cordero

 

No es novedad si digo que la pandemia mundial nos afectó a todos. Muchas personas me han dicho que cambiaron sus prioridades, dándose cuenta de lo que es realmente importante y cuáles son las cosas que estábamos haciendo que ya no importan.

 

 

Solidaridad y empatía, son palabras que ahora mismo tienen más relevancia que nunca. Cuando recibí la invitación para trabajar con una ONG en Tanzania, pensé que era una gran oportunidad para combinar 2 cosas: crecer personal y profesionalmente, y tener la oportunidad de ayudar a una organización de atención médica en nuestra comunidad global.

No son muchas las opciones de viaje para llegar a Tanzania desde Chile. Hay pocas alternativas y los viajes son de una duración total de aproximadamente 30 horas. Yo elegí la alternativa de viajar a través de Amsterdam, con una escala de varias horas que me permitió recorrer la ciudad, tanto a la ida como al regreso. Mi destino final era Dar es Salaam, la capital comercial de Tanzania, pero dado que mi vuelo hacía otra escala en la isla de Zanzíbar, decidí hacer un stop-over allí y pasar un par de días para conocer ese paraíso.

 

 

ZANZÍBAR

A diferencia de lo que imaginaba, Zanzíbar es una isla grande y con muchos contrastes. Tiene unas playas maravillosas, de un color turquesa impresionante. Yo me quedé en Nungwi, la parte norte de la isla, donde el fenómeno de la fluctuación de las mareas, que es un espectáculo imperdible, es menor que en el resto de la isla. Cuando la marea se recoge más de 30 metros por las mañanas y el color del agua se vuelve de un azul turquesa intenso, aparecen las mujeres para recoger conchas y algas marinas, las que venden para ser transformados en productos de belleza como jabones, cremas y aceites. Por todas partes de la isla te cruzas con los Masái, tribu nómade, que vive del pastoreo. repartidos entre Kenia y Tanzania. En la temporada alta, llegan a Zanzíbar, donde los puedes ver paseando por las playas con sus trajes típicos de colores rojizos.

Lo que llama mucho la atención aquí es el acoso que ejercen sobren los turistas, sobre todo si son mujeres que andan solas. Son capaces de caminar horas a tu lado conversando, para finalmente ofrecerte que les compres algo de sus artesanías o cuadros pintados por ellos mismos. Un consejo si vas a Zanzíbar es que te tomes todo con calma. Hakuna Matata (sé feliz o ningún problema, en suajili) es la respuesta para todo de los lugareños de la isla. Eso quiere decir ten paciencia que aquí todo fluye más lento.

 

 

Los habitantes de la isla son muy amables. Te acostumbras rápidamente a los saludos en swahili en la playa, la calle o cuando entras a un lugar, con un jambo (hola), mambo (qué tal) y poa (bien) empiezan todas las conversaciones. Se respira por todos lados el Hakuna Matata. El 80% de la población en Zanzíbar es musulmana, herencia de años de ser una colonia del sultanato de Omán, por lo que es muy contrastante ver mujeres completamente cubiertas en la playa con sus trajes, al lado de mujeres en diminutos trajes de baño. Culturalmente es aceptado que las turistas caminen en traje de baño por la playa, pero si se alejan de la orilla y se adentran al pueblo, les piden que se cubran por respeto a su cultura. Y es posible que te regañen si no lo haces.

 

STONE TOWN

 

 

A una hora y media por tierra está Stone Town, la capital de Zanzíbar, un hermoso pueblo con calles laberínticas y estrechas, declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad. Stone Town es famoso por dos razones históricas totalmente opuestas, una brillante y otra macabra. Es la tierra donde nació en 1946 una de las voces más notables que ha tenido la música, el cantante Farrokh Bulsara, mundialmente conocido como Freddie Mercury. Su casa está hoy convertida en un hotel y un museo, que se puede visitar, pero que no está muy bien equipado en su interior más que por fotos y recortes de periódicos.

 

 

Por otro lado, Stone Town tiene el triste registro de haber sido el principal puerto de origen de los esclavos enviados a Europa y Estados Unidos. Se estima que al menos 15 millones de esclavos fueron enviados a otros países desde Zanzíbar. Hay un museo en el antiguo Mercado de Esclavos, donde se cuenta esta macabra historia de esclavitud, que incluso hasta el día de hoy divide a las distintas tribus de África, donde hubo luchas de poder para someter y vender a los enemigos, enriquecerse con ello y ganar poder económico y de dominio territorial.

 

 

Zanzíbar también es conocida como la Isla de las Especias. Se estima que, durante la ocupación omaní, aquí se producía el 90% de todas las especias en el mundo. Por lo que vale la pena visitar también el Mercado de Darajani, donde encontrarás una mezcla de puestos de frutas, pescados, carnes, y por supuesto, especias. Aquí te encontrarás entre lugareños y turistas con una explosión de aromas.

 

 

Lo que también llama la atención al caminar por las calles de Stone Town son sus pintorescas puertas talladas en madera, herencia de las culturas que por aquí pasaron. Incluso se ven puertas con las típicas púas de metal, que usan en la India para que los elefantes no las derriben. Aquí son meramente decorativas, ya que no hay elefantes en Zanzíbar.

 

DAR ES SALAAM

 

 

El viaje de Zanzíbar a Dar Es Salaam se puede hacer por vía marítima, en un viaje en ferry de 90 minutos o en aviones pequeños, de no más de 12 pasajeros. Son varias líneas aéreas y el vuelo no dura más de 20 minutos. Yo elegí esta última opción y la recomiendo totalmente si es que cuentas con poco tiempo, como era mi caso. Dar Es Salaam es la quinta ciudad más grande de África, con casi 7 millones de habitantes y es la sede del gobierno y principal centro económico de Tanzania. Su nombre significa “remanso de paz”. Es una ciudad bastante segura, ya que existe una baja tolerancia a los delitos. A menudo los delincuentes son atrapados y golpeados en la calle por los mismos habitantes de la ciudad, incluso hasta provocarles la muerte. A decir de ellos mismos: “somos tan pobres, que no toleramos que alguien nos venga a robar lo poco que tenemos”.

Un aspecto llamativo en esta ciudad es el transporte. Uber aquí está compuesto solo por los famosos Bajaj o Tuk Tuks, coches importados de la India. Es el transporte oficial de la ciudad, donde el caos del tráfico convierte en un desafío poder disfrutar el viaje en estos cochecitos. Una experiencia que vale la pena conocer es el Kariakoo Market, un mercado gigante al aire libre, el más grande del África Oriental, visitado por 200.000 personas diariamente. En Tanzania viven una gran cantidad de expatriados desde varios países de Europa y de Estados Unidos, por lo que hay una zona muy grande –Msasani- con buenos hoteles y una gran oferta gastronómica para ir a comer de noche junto a la costanera frente al mar, The Waterfront.

 

PARQUE NACIONAL SERENGETI

 

 

Tanzania tiene 17 parques nacionales, pero sin duda el más famoso de todos es el Serengeti, parque compartido por Kenia y Tanzania. Uno de los primeros sitios en ser declarado Patrimonio de la Humanidad en 1951. Serengeti es famoso no solo por ser unos de los parques donde habitan los llamados Cinco Grandes (León, Búfalo, Leopardo, Elefante y Rinoceronte), sino por ser el lugar donde ocurre la Gran Migración (miles de ñus, cebras, algunos antílopes y carroñeros, se mueven en forma cíclica entre Kenia y Tanzania, buscando pasto fresco).  Se calcula que son aproximadamente 2 millones de animales los que recorren 2.900 kilómetros cada año. Tuve la fortuna de estar en el comienzo de la migración en enero y es un espectáculo sobrecogedor. Para llegar se debe tomar un vuelo de 3 horas hasta el aeródromo de Seronera, en aviones en general de 8 pasajeros, con escala en Kilimanjaro.

 

 

Mi estadía fue en Zawadi Camp, un campamento en el corazón del parque, donde no puedes moverte de noche sin custodia de un guardia, ya que está rodeado de animales. Llegan allí porque se sienten más seguros. Más de una noche me desperté sobresaltado por el rugido de un león afuera de mi tienda. Los game drives parten muy temprano, antes del amanecer, lo que permite ver un espectáculo maravilloso: el amanecer en la sabana africana. Dado que los leones cazan de noche, los puedes ver durante el día durmiendo bajo un árbol, en el caso de los machos, y sobre las ramas o una roca, en el caso de las leonas y sus crías. Puedes acercarte en el jeep a 2 o 3 metros de ellos, quienes incluso buscan protección bajo la sombra de los vehículos. Allí notas por qué le llaman el Rey de la Selva: no le temen a nada ni nadie. Bueno casi… Fui testigo de un espectáculo muy gracioso de dos leonas que se subieron muy asustadas a las ramas de un árbol cuando vieron acercarse una manada de elefantes. Mi guía me explicó que les temen a los elefantes, porque estos los embisten para proteger a sus crías de ser cazadas.

 

 

Solo estuve 4 noches y me habría quedado un mes allí.  Cada día es un descubrimiento asombroso. Ves el mundo animal en su hábitat natural, por lo que, si alguna vez tienes la oportunidad de visitar Tanzania, no dudes en hacer un safari en el Parque Nacional Serengeti.

 

 

Diseño webpage: María Eugenia Vargas