Fernando Lolas Stepke -psiquiatra y director del Centro de Estudios Interdisciplinarios en Bioética, de la Universidad de Chile- nos cuenta sobre esta ciudad medieval donde estudió, se sumergió en su historia y profundizó en niveles insospechados del conocimiento.

 

Texto: Fernando Lolas Stepke

 

«Mientras estudiaba en Heidelberg solía ir a Freiburg im Breisgau, capital de la Selva Negra (no confundir con el Fribourg suizo). Los puntuales trenes de la Bundesbahn hacen el recorrido en tiempo muy breve si son intercity express y algo más largo si son trenes corrientes, de esos que se detienen en pequeñas estaciones a menudo solitarias, en las que suben o bajan estudiantes con bicicletas, ancianos y ancianas con deseos de ver paisaje o apresurada gente de negocios.

 

 

Ir a la ciudad tenía varios motivos. Uno era visitar al profesor Richard Jung, grande hombre de la neurología alemana, que lo mismo escribía sobre el cerebro humano que sobre el arte, y en cuya clínica se investigaba por entonces la misteriosa raíz física del libre albedrío. Otro motivo era recorrer la ciudad, especialmente la Alstadt, la ciudad antigua, reconstruida después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial con exactitud escrupulosa. Tuve la suerte de vivir junto a la magnífica catedral que, a diferencia de otras, se llama en alemán Münster y no Dom. Su construcción tardó tanto tiempo que probablemente ningún maestro constructor vio su trabajo finalizado. Por eso conviven en ella varios estilos. De una parte es románica, gótica de la otra. Su gran torre de más de cien metros de altura y las vigilantes campanas tañedoras hicieron mi vida en la ciudad una fuente de reflexiones.

 

 

En mis primeras visitas, hace ya muchos años, aún se veían algunos soldados franceses en las calles, fruto de la derrota y de la división del país. Beber una cerveza “Ganter”, la marca local, y saborear la mejor “Wurstsalat” (plato de cecinas cortadas, acompañadas de cebollas y pepinillos) eran atractivo de la Gasthaus (posada) en que me alojaba, cuyo nombre he olvidado. Sin dejar de mencionar que los vinos del sur de Alemania se cuentan entre los más amistosos del mundo. Mis preferidos solían ser los del Kaiserstuhl . De ellos algunos son “mit Prädikat”, que quiere decir de calidad. Pero el vino me lo daban mis anfitriones para conversarlo, no para alivianar la comida. Mientras más dulces, más elegantes (Eiswein, el vino dulcísimo hecho de uvas congeladas y hechas pasas, debía comentarse antes de beberlo; tomarlo de un sorbo pecado sería)…

 

 

De la ciudad se sale al espectáculo imponente de la Selva Negra. En muchas ocasiones solía caminar, ya fuera en el nevoso invierno o en el cálido verano, para apreciar la naturaleza feroz, siempre quieta e inspiradora y siempre ordenada, a la usanza de los bosques culturalmente apreciados y mantenidos. Con sitios demarcados para “wandern” (hacer caminatas) e incluso indicaciones de donde detenerse. No hay mejor recuerdo del pasado ilustre que retornar a la ciudad y contemplar los edificios medievales y las casas enmaderadas, repletas de flores».

 

 

FREIBURG HOY

 

Fue la BBC la que nos golpeó este 2020 al informar sobre los festejos que tienen lugar en esta perfecta ciudad medieval que cumple 900 años. Considerada como «ciudad del futuro» y «capital mundial de la ecología», en la actualidad Freibourg cuenta con la población más joven de Alemania. Pudo haber sido el atractivo que ejerce su universidad Albert Ludwig que atrajo a tanta juventud (allí estudia el 10% de sus 220.000 habitantes). De hecho su alcalde, Martin Horn, asumió el cargo a los 34 años. Y es que esta ciudad medieval, que nació como asentamiento comercial en 1120, puede que no solo sea una de las mejores del país (por su calidad de vida progresista, sustentable, familiar y amigable) sino del mundo.

 

 

El punto de quiebre se produjo en 1975 cuando miles de personas, que se oponían a la construcción de la planta nuclear de Wyh, acamparon durante 9 meses a 30 kms al norte de Freiburg, en lo profundo de la Selva Negra. A la protesta que en un comienzo fue pacífica, se unieron desde activistas de izquierda hasta de derecha para impedir su construcción. Nueve meses más tarde, las maquinarias abandonaban el lugar, lo que se exhibió como un ejemplo de movimiento ciudadano exitoso, convirtiendo a Freiburg en un territorio de pensamiento alternativo que daba inicio a un movimiento verde. En las décadas posteriores, se desarrolló como un centro de economía medioambiental y de investigación de energía solar. Como dato: las bicicletas duplican el número de automóviles. Su edificio municipal, inaugurado el 2017, es tan claro y luminoso por dentro que sus recibos parecen más un shopping mall que oficina de gobierno. Su exterior de 4.000 m2 de módulos solares le dio, a su vez, el honor de ser el primer edificio público, en el mundo, en utilizar energía renovable. 

 

 

El año pasado, Freiburg invitó a cerca de 25.000 planificadores urbanos del mundo para aprender de sus proyectos. Gracias a este intercambio, Padua ha instalado en Italia el mayor campo agrícola solar. En tanto, Madison (en el estado de Wisconsin) planifica hoy la construcción de un Centro de Sustentabilidad, basado en el Centro Solar de esta innovadora ciudad alemana. La meta actual de Freiburg, destruída en un 80% durante la II Guerra, está en reducir en un 50% sus emisiones de CO2 para el año 2030 y lograr el 100% de sus fuentes renovables para el 2050. Sus habitantes, por su parte, confían en que, sin interrupción, ellos caminan hacia un futuro cada vez más verde.

 

COMO LLEGAR
  • Vía Latam (https://www.latam.com/es_cl/) Santiago/Frankfurt con escala en Sao Paulo. Desde Frankfurt a Freiburg: 270 kms en tren, el que demora 2:00 horas, llegando hasta el mismo centro de la ciudad.

 

DONDE ALOJAR
  • Hotel Colombi (Colombi) en pleno corazón de la ciudad, con buena  cocina, decoración elegante-clásica, cálida y habitaciones de buen tamaño. Cerca del Teatro Konzerthaus, de la Universidad de Freiburg y de la Catedral.
  • Mercure Hotel Panorama: en las afueras, ubicado sobre una colina, con excepcionales vistas de la ciudad.
  • Boutique Hotel Am Stadtgarten nuevo, frente a otro de sus mismos propietarios. Decoración moderna, elegante y habitaciones amplias. Sin restaurante, pero con un muy buen desayuno.
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