Cautivantes aventuras en la tierra de los canguros.

 

Texto y fotografías: Francisco Ramdohr

Por innumerables razones, al hablar de Australia la gente tiende a asociarla a sus dos ciudades más importantes, Sydney y Melbourne. De hecho, en ellas se centra gran parte de la población del país y las que más turistas recibe durante todo el año. Sin embargo, su East Coast ha ido lentamente ganando reconocimiento. Es un paseo que puede tomar semanas, o meses, y que recorre desde Melbourne hasta Cairns, la última ciudad de la costa este australiana,

 

 

Byron Bay

Un poco más de 8 horas en automóvil desde Sydney hacia el norte, se encuentra la primera parada de la East Coast: Byron Bay: un pequeño pueblo costero de no más de 10 mil habitantes y sin ningún semáforo. Su onda hippie contrasta fuertemente con las abarrotadas calles de Sydney, lo que hace pensar que incluso no se tratase del mismo país. A pesar de su pequeño tamaño y la gran cantidad de turistas que llega, principalmente durante el verano, Byron Bay está más que preparada para recibir a todos sus invitados sin colapsar, por lo que nunca será un problema tratar de conseguir una mesa, ya sea para almorzar o para disfrutar de una cerveza mientras cae el atardecer. Durante el día, se puede disfrutar de sus playas, las cuales pueden recorrerse a pie sin cansarse, por lo que si su ideal de vacaciones está ligado a recostarse en la arena, no será difícil aclimatarse a este lugar. Junto a esto, se puede realizar una caminata hacia el Cabo Byron, lo cual toma entre una a dos horas desde el centro, atravesando playas y un espeso bosque, hasta llegar al faro de Byron, el punto más oriental de Australia, es decir lo más cerca de Chile que podrá estar. Por la noche, sus esquinas y plazas se llenan de músicos que la gente aplaude entusiasta. De igual forma, los pubs y bares se repletan con personas que buscan esquivar de alguna forma el sofocante calor que hace durante el verano, el que por lo general no baja de los 30ºC.

 

 

Gold Coast

A solo una hora y media en automóvil, siempre hacia el norte, se encuentra la segunda parada de este viaje, Gold Coast y su playa más popular (y una de las más famosas de Australia): Surfers Paradise. A pesar de su nombre, esta playa no es principalmente famosa por sus olas, sino que se hizo conocida por su increíble longitud y el estilo Miami que la rodea. Gold Coast es una ciudad bastante diferente a lo que se ve en Australia en general. Con rascacielos en la orilla de la playa e infinitos paseos comerciales, esta ciudad se ha ganado el apodo de “el Miami australiano”, y bastante honor le hace. Si es que ir de shopping es una de sus actividades predilectas, tras un buen día de playa ésta es la ciudad indicada, puesto que literalmente a solo pasos de la arena, cientos de tiendas tanto de marcas internacionales como australianas abren sus puertas para que los cientos de turistas puedan saciar su necesidad de comprar. Si es que lo suyo no está ligado a las compras, en Gold Coast está el Burleigh Heads National Park, un parque natural, no de una gran extensión, pero rodeado de naturaleza, donde si es afortunado, puede observar ballenas desde los dos miradores o bajar a una escondida playa entre las rocas. Y para aquellos amantes de la adrenalina, en las afueras, existe una zona plagada de parques temáticos de los que aprender.

 

 

Brisbane

La ciudad más grande del estado de Queensland y la tercera más grande de Australia, tras Sydney y Melbourne, Brisbane es una parada obligada a sólo una hora de Gold Coast. A pesar de no tener una playa directa, su cercanía con ciudades como Noosa, Gold Coast o Byron Bay, sumado a la excelente calidad de vida de la que se jactan sus habitantes, la hace una ciudad atractiva no sólo para visitar, si no que también para vivir. Con menos de la mitad de la población de Sydney, Brisbane ha sabido manejar su crecimiento de manera armónica junto a sus habitantes. Llena de parques, plazas e incluso de playas artificiales, la gente se pasea por sus calles con un evidente relajo. Una excelente parada para aprovechar en un día completo la alta oferta gastronómica y pasear por el borde del río que rodea la ciudad mientras se ven a los escaladores en los acantilados, volver en un bote-taxi hacia la city (los cuales son gratis) y pasear por los Botanics Gardens. Un paseo que, sin sonar extravagante, es bastante agradable de realizar, y que permite descansar un poco de los días de playa de Byron Bay y Gold Coast.

 

 

Noosa

Siempre hacia el norte y tras cerca de dos horas en automóvil,  las calles de Noosa aparecen en el camino, rodeadas de un escenario interminable de árboles que lo llevan a pensar si está en una ciudad o en la jungla. Noosa está compuesto de pequeños barrios con cortas distancias entre ellos, como Noosaville, Coolum,  Noosa Head, Noosa Junction o Sunshine Beach, siendo éstos últimos tres los más conocidos. Sentarse en uno de los cafés en las calles de Noosa Heads, ir a tomar una copa de vino en los bares de Noosa Junction o ir a almorzar en los restaurantes de Sunshine Beach  es un espectáculo y en todo momento rodeado de esta imponente naturaleza. La razón de este contacto con esta casi jungla es que los barrios de esta pequeña ciudad rodean el Noosa National Park, una parada obligada tanto para los amantes del trekking, como para los más sedentarios. Con diversos recorridos, este parque nacional es un pulmón verde con playas que unen desde Sunshine Beach hasta Noosa Heads, con increíbles escenarios en que se puede ver hasta ballenas y defines. Si es que el recorrido lo dejó con ganas de más, puede regresar recorriendo por el interior del parque, rodeado principalmente de eucaliptos, donde si es afortunado y pone atención, puede encontrarse con un koala y observarlo en su hábitat natural.

 

 

Fraser Island

Siguiendo hacia el norte y a un poco más de una hora y media, se llega a Rainbow Beach, un pueblo que servirá para pernoctar antes avanzar al siguiente lugar: Fraser Island. “K’gari” -como la denominan los nativos y que su traducción literal es paraíso- es la isla de arena más grande del mundo y patrimonio de la humanidad desde 1992, a la cual se puede acceder a través de un ferry que sale desde Rainbow Beach. La isla cuenta con dos resorts, aparte de campings y cabañas para aquellos que se aventuren a recorrerla, lo que se puede hacer por cuenta propia o en tours que van desde un día hasta tres días y dos noches. La isla es, como bien dice su nombre nativo, un verdadero paraíso. Rodeada de un robusto bosque, Fraser Island está repleta de lagos, algunos como Lake Mckenzie, uno de los más turísticos y el cual tiene como única vertiente la lluvia que cae sobre la isla, o el Lake Allom, donde puede ver tortugas que se acercan a la orilla. A pesar del atractivo que ejerce bañarse en el mar, a los turistas no se les recomienda meterse. Esto por la presencia de tiburones y medusas. Sin embargo, se puede pasar una relajada tarde en las Champagne Pools, verdaderos jacuzzis naturales, donde la entrada de las olas ha formado piscinas y donde se pueden ver peces mientras la gente se baña. Junto a la oferta acuática de la isla, también hay miradores espectaculares, como Indian Head, desde donde puede observarse tiburones o mantarayas nadando cerca de la costa. Uno de los puntos a tener cuidado en Fraser Island son los “dingos”, animales descendientes del lobo, bastante parecidos a un perro y que en la isla se encuentran en libertad. A pesar de que generalmente no atacan a los humanos, ha habido casos en que sí lo han hecho, por lo que se recomienda siempre andar en pareja o en grupos alrededor de la isla.

 

 

Whitsundays

Tras abandonar Fraser Island y retornar a Rainbow Beach, se emprende rumbo hacia Airlie Beach, puerto donde se zarpa a Whitsundays. Luego de un viaje de 10 horas, Airlie cuenta con sólo un par de calles, pero tiene todo tipo de atracciones turísticas: restaurantes, bares, cafés y tiendas de souvenirs, por lo que se recomienda pasar una noche aquí antes de embarcarse. El tour a Whitsundays se puede hacer igual que el de Fraser Island, ya sea de manera privada o con compañías que ofrecen paquetes de uno o dos días, pasando la noche en un barco entre las islas. En total son 74 islas las que componen este espacio, siendo las más conocidas Hamilton Island y Hook Island, las cuales cuentan con resorts para quienes prefieran quedarse uno o dos días. Una de las paradas fundamentales en este viaje es White Heaven Beach, que como dice su nombre, es como estar en el cielo. Sus colores y la fluctuación de la marea logran verdaderas maravillas para observar y, una vez adentro del agua, encontrarse con mantarrayas y con pequeños e inofensivos tiburones. Whitsundays es parte de la barrera de coral, por lo que aquí se puede bucear. Orgullo de muchos, ya que precisamente en este lugar se filmó gran parte la cinta “Piratas del Caribe”.

 

COMO LLEGAR
  • La conectividad que tiene Australia permite conocer todos estos lugares ya sea en avión, automóvil o en bus. Por tierra y cada ciertos kilómetros, las carreteras tienen zonas de descanso, donde la gente puede incluso detenerse a dormir.
  • Los tramos más largos son entre Sydney y Byron Bay como también entre Rainbow Beach Airlie Beach (alrededor de 10 horas).

 

DONDE QUEDARSE
  • A elección del pasajero, existen campings, hostales y hoteles 5 estrellas. Todos los lugares están preparados para recibir a cualquier tipo de turistas. Lo importante respecto al alojamiento es reservarlo con anticipación porque, si deja todo para última hora, puede que llegue y no encuentre ni siquiera dónde dejar las maletas.
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