Texto y fotografías: Alfredo Babún

 

La primera vez que aterricé en Canadá, hace 15 años, fue para una reunión de negocios en Montreal y me enamoré de este país en forma instantánea.

 

 

Como no me gusta manejar, cosa que me estresa un poco, las ciudades canadienses son la mejor alternativa para conocerlas caminando. Solo basta un par de zapatos cómodos y un mapa para perderse entre sus calles y encontrar en cada rincón lugares sorprendentes, igual que en Europa. Si te cansas después de una larga caminata, sentarse a tomar un buen café o tomar un Uber, son una buena alternativa.

 

 

En el caso de Toronto, una ciudad fascinante, 4 o 5 días a veces no son suficientes para conocerla bien. Si menciono la parte cultural, sus increíbles museos, no tienen nada que envidiarle a ninguno conocido en Europa. Cada vez que puedo visitar el Art Gallery of Ontario, en pleno centro de la ciudad, no puedo dejar de mirar extasiado, por al menos un par de minutos, la pintura de Rubens “La matanza del día de los inocentes”, además de muchas otras colecciones y muestras rotativas que siempre están disponibles. El museo de zapatos de Bata -con muestras desde la prehistoria hasta un par de Marilyn Monroe- son muy buenas alternativas para visitar. Un concierto, opera o ballet en el Four Seasons Center y un musical son un must. Recorrer los diferentes barrios, como Kensinton Market, Chinatown, la destilería y comprar algo entretenido en St. Lawrence Market es un panorama para toda la familia, incluido el Acuario para los más chicos, o mirar la ciudad desde 550 metros de altura en la torre CN.

 

 

La naturaleza está presente en Toronto con el increíble Lago Ontario, enfrentando a la ciudad, y nadie que visite la capital de la provincia de Ontario puede dejar de ir por el día a las Cataratas de Niágara visitando, de regreso a la ciudad, una viña donde se fabrica vino de uvas congeladas –ice wine– y caminar por las encantadoras calles de Niagara on the Lake. No puedo dejar de mencionar a la maravillosa Vancouver y su impresionante Stanley Park. Cruzar el rio Capilano, a través del puente colgante, y tomar un dry Martini en Gastown, parte antigua de la ciudad muy del estilo victoriano, son actividades imperdibles. Como también Montreal y su sector antiguo, donde los adoquines de las pequeñas calles me hacen pensar que estoy en París. A la vez, su Catedral de Notre Dame impacta a los habitantes y turistas con sus conciertos vespertinos. Para los amantes de la naturaleza: pasar unos días en Banff haciendo trekking, caminatas o paseos en bicicleta. Para los más osados -haciendo rafting en uno de sus ríos de aguas trasparentes, o ski en una de sus 4 montañas en invierno- serán vacaciones para recordar por siempre. Ottawa y su festival de tulipanes en mayo es algo digno de verse al menos una vez en la vida, con miles de flores que embellecen la capital de Canadá. Después de una caminata por la ciudad, muy bienvenido es un Five O’clock tea en uno de los hoteles de la cadena Fairmont que siguen hasta el día de hoy la fiel tradición británica.

 

 

¿La forma más expedita para llegar? A través de Air Canada, aerolínea que este año recibió -por séptima vez en 9 años y por segunda vez consecutiva- el premio Skytrax World Airline Awards como “La mejor línea aérea de Norteamérica”, el verdadero Oscar de la aviación, por su calidad de servicio y como referente de excelencia a nivel internacional.

También este año Air Canada innovó con el único vuelo diurno Santiago-Toronto, posibilitándole al turista y viajeros de negocio hacer rápidas conexiones a más de 65 ciudades canadienses además de Estados Unidos y Europa. Para los que viajan al Lejano Oriente, la posibilidad de conocer una ciudad tan atractiva como Toronto, utilizando el programa Air Canada stop-over (noche gratis de alojamiento para Business Class o Premium Economy y tarifas preferenciales de hotel para Clase Turista). Una excelente alternativa cuando los clientes van a China, Japón, Corea o Hong Kong.

 

 

Podría estar escribiendo cientos de páginas sobre lo increíble que es este país. La mejor recomendación es subirse a un avión de Air Canada (www.aircanada.comy que lo conozca Ud. mismo.

En este video, el confort de viajar en Economy Class:

Y aquí un paseo por Ottawa, su capital (Crédito: Brand Canada Library):

 

 

 

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