Sivy Quevedo, arqueóloga y antropóloga.

Bali, el destino turístico favorido de Indonesia, es la ciudad de los dioses, de los templos, de la música y la danza, un lugar del mundo bendecido por su extraordinaria belleza natural y su cultura centrada en la religion. En ninguna parte yo he visto que su gente tengan tanta conexión con la naturaleza, el sol, sus dioses, sin permitir la influencia de nadie más.

 

 

A Bali he ido dos veces. Una invitada por Margot Anand, autora francesa y maestra mundial en la disciplina Tantra, y luego otra en que fui solo a recorrer, a mi tiempo y espacio, los templos que habíamos visitado con Margot. El susto de viajar sola lo superé únicamente por la avidez de conocer y probar. Me encantó su quietud, las playas, el tipo de vida. Es un lugar donde uno puede quedarse a bajo costo, aunque hay hoteles de lujo y relajamiento como en cualquier otro lugar del mundo.

 

 

Bali es chiquito, por lo que se puede recorrer entero. Por lo general, lo que los turistas hacen es conocer todo en tres días. Pero, así es imposible impaparse de lo que es una isla sagrada, en que la gente te hace ofrendas de flores, deseosos de que tú aprendas y ojalá también te vistas como ellos.  Allá nadie se cuestiona si uno sabe o no sabe dibujar, esculpir o bailar. Se nace y se hace, algo tan natural como comer. Por lo tanto, todos son artistas, todos hacen maravillas. No por nada, Bali es reconocido por sus artes, danza, escultura, pintura, orfebrería y un particular estilo musical.

 

 

En Bali hay ambiente para todo. Si uno busca lugares para entretenerse, está Kuta, la playa turística más importante de Bali, y Denpasar, su capital, cerca de la costa del sur, con una población aproximada de casi medio millón. En el resto de la isla, se respeta la sacralidad. Hay silencios, hay ceremonias en el camino en que uno debe detenerse a esperar que el rital finalice. Nadie se perturba. El espíritu balinés, no el del turista, es el que prima.

 

Indispensable: conocer Ubud, su capital cultural. Situada entre Kuta y los altos de Kintamani, es sede de numerosos templos y palacios, de la mejor experiencia gastronómica e ideal para todo lo que implique actividades al aire libre. Todo a tiempo balinés. No hay micro, no hay taxi. Lo más conveniente es subirse a un minivan público o contratar una de las muchas agencia de turismo para trasladarse. Un buen comienzo es conocer su mercado (pasar), en el centro de Ubud. Al frente, la residencia de la familia real de Ubud. Y a un kilómetro,  Pura Pucak Payogan, “el Templo de la meditación”. La caminata puede llegar hasta Puru Gunung Lebah, “el Templo de la Baja Montaña” o Gunung Batur,  dedicado a la diosa Danau Batur. Sitio sagrado, donde se cruzan dos ríos.

 

 

Una nación que mira a sus dioses, donde los templos son pilar fundamental.

 

COMO LLEGAR:

Yo viajé por Cathy Pacific (https://www.cathaypacific.com) tanto desde Francia como desde Beijing. Y la recomiendo. Una de las islas más hermosas en medio de Indonesa, el archipiélago más grande del mundo, y que hoy atrae a más de 7 millones de turistas anuales.

 

 

AQUI UN VIDEO  SUS MARAVILLAS

https://www.youtube.com/watch?v=qjP4QdZK7tc#action=share

 

 

 

 

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